Salònica
Cuando la soledad es la única amiga, cuando ya nada acoge la esperanza, cuando la tristeza vuelve góticos los jardines y la niebla de un luto vive en casa, tú me guardas el sol, tú eres el sol, sé que sólo tengo que correr hacia ti para volver a ver el sol. Cuando el suelo es tan de cristal que a cada paso se nos va resquebrajando, cuando el azul del cielo es cada vez más pálido hasta volverse blanco, hasta volverse blanco para desaparecer después; cuando ya no hay alegría para brindar ni fe para seguir navegando y tu nombre ya hace días que no vive en mis labios, sé que allí donde estés tú me guardas el sol, me estás guardando el sol, y que sólo me hace falta correr hacia ti para volver a ver el sol. Los secretos que nos regalamos son el aliento para nuevos secretos y para nuevos viajes. Somos una casa y el vino alegra las estancias. Somos una ala y el viento que hace falta para desplegarla. Somos una idea y la ternura de enamorarse de ella. Somos una confidencia y el amor de preservarla. Cambian las historias como cambian las estaciones, cambian los cielos, el mar y los luceros; cambia la piel y también las canciones. El amor se deshace como una quimera pero tú me guardas el sol, eres mi sol, y sólo me hace falta estar a tu lado para seguir viendo el sol. Paseamos por Barcelona, Londres es un cuento, tu sueño vuela hacia Roma —"preguntas cuántos besos te bastarían, Lesbia"— y el mío vuela hacia la habitación 418 de un hotel con velas y flores, y una terraza donde de noche reposa el mundo y al día siguiente las gotas de lluvia del alba contra las estructuras metálicas son la banda sonora del sueño más dulce. Y al final de cada viaje, y al final de cada amor, y al final de cada decepción, tú me guardas el sol, eres mi sol, estoy seguro que a tu lado veré siempre el sol.
(Salònica. Versión dedicada y decir que manipulada es poco de esta canción de Gabriel Sopeña y Maria del Mar Bonet que a ver si nuestra queridísima diva hace el favor de grabar de una vez).
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.