En Buenos Aires
Muere Argentino Luna
El cantor y compositor Argentino Luna, que describió en sus canciones la vida y costumbres del gaucho argentino, murió el sábado a los 69 años en la Clínica de la Fundación Favaloro, según informaron fuentes familiares.
El cantor y compositor Argentino Luna, que describió en sus canciones la vida y costumbres del gaucho argentino, murió el sábado a los 69 años en la Clínica de la Fundación Favaloro, según informaron fuentes familiares.
Argentino Luna
Argentino Luna permanecía hospitalizado en la capital argentina desde hacía más de un mes víctima de una dolencia que lo llevó a la muerte la noche del sábado, según confirmaron allegados al artista.
Autor de centenares de canciones que describieron con simpleza y maestría la vida criolla, sobre todo en el sur del territorio, Luna era apodado "el gaucho de Madariaga", en referencia a su ciudad natal, 280 km. al sur de la capital argentina.
Rodolfo Giménez, nombre verdadero de Argentino Luna, inició su carrera en 1968 con su álbum Guitarra prestada y fue autor de numerosos hitos del cancionero popular como Zamba para decir adiós, Hijo no te preocupes, La razón de mi canto entre muchos otros, que presentó en giras por Argentina, América latina, Estados Unidos y Japón.
Pero el himno popular, que lo terminó de situar en un lugar distinguido en el folclore argentino, fue Mire que es lindo mi país, paisano.
Los Chalchaleros, Ramona Galarza, Alberto Marino, Jorge Cafrune, Hernán Figueroa Reyes, Los Peregrinos, Los Quilla Huasi, Soledad, Alfredo De Angelis, Los Cuatro de Córdoba son algunos de los intérpretes que han llevado al disco obras del cantor y poeta de la provincia de Buenos Aires.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.