Gira europea de la trovadora argentina
Georgina Hassan y Marta Gómez: Cuando un concierto se convierte en un lujo
Lo que tenía que ser un concierto más en su gira europea de la trovadora argentina Georgina Hassan se convirtió en un concierto de a dos con la presencia de la colombiana Marta Gómez. Resultado: un lujo para los sentidos.
Lo que tenía que ser un concierto más en su gira europea de la trovadora argentina Georgina Hassan se convirtió en un concierto de a dos con la presencia de la colombiana Marta Gómez. Resultado: un lujo para los sentidos.
Georgina Hassan y Marta Gómez en Barcelona.
© Xavier Pintanel
Georgina Hassan
© Xavier Pintanel
Marta Gómez
© Xavier Pintanel
A los que tenemos el privilegio de ejercer este oficio de contar lo que pasa en el mundo de la música nos sucede muy a menudo que los conciertos —seguramente por exceso de cantidad— acaban siendo un puro trámite, y encontrar alguno que realmente te sorprenda, es desafortunadamente algo inusual.
La trovadora argentina Georgina Hassan (Buenos Aires 1977), es hija de Alberto Hassan, fundador y miembro del grupo Opus Cuatro —de casta le viene al galgo— y se encuentra en una gira europea que empezó en Madrid (España) el pasado 16 de octubre y finalizó este viernes en Berlín (Alemania).
Georgina recaló esta semana en Barcelona en la sala Cincomonos un espacio pequeño, íntimo y lleno de encanto. La argentina inició el concierto con cuatro canciones, dos en solitario y otras dos acompañada por Pablo Giménez en vientos y Pablo Cruz en percusión. Hubo suficiente con esto para convencer al personal de que la cosa iba en serio.
A partir de la quinta canción se añadió la colombiana Marta Gómez —que ya no abandonó el escenario— y ahí se hizo bueno aquel tópico de que una más una es mucho más que dos.
Marta explicó que conoció a Georgina porque alguien le advirtió que había una argentina que cantaba igual que ella. A los pocos días recibió un mensaje de Georgina diciéndole que quería conocerla porque alguien le advirtió que había una colombiana con su misma voz.
La anécdota es divertida pero no es del todo cierto que ambas canten igual porque las dos trovadoras rezuman personalidad propia. Es verdad, eso sí, que ambas comparten un mismo universo, una misma ética y una misma estética. Ambas comparten incluso maternidad —Marta acaba de ser madre y Georgina lo será próximamente— y también su confesa admiración por Violeta Parra. Y finalmente comparten un fuerte sentimiento paniberoamericano: Georgina se atreve con el cuatro venezolano, con canciones chilenas y brasileñas e incluso canta en gallego o euskera; mientras que Marta tanto aborda un carnavalito boliviano como una zamba argentina, o musica poemas de Federico García Lorca.
La compenetración fue máxima. Sin casi haber ensayado —Georgina llegó a Barcelona apenas el día antes del concierto— construyeron un "mano a mano" dinámico, con ritmo y sin errores, que los hubiéramos perdonado porque encima del escenario sobraba talento.
El talento que suman ambas trovadores es parte del secreto, pero lo que las llevó de lo sobresaliente a la excelencia es, sin duda alguna la notable admiración que se profesan mutuamente.
No es solo que las dos conozcan perfectamente el repertorio de la otra, es que cuando se tiene la capacidad de comunicar que tienen Georgina y Marta, el público percibe con facilidad esa mutua fascinación y sobretodo transmiten un estado de felicidad que impregna las canciones.
A los que tenemos reducida la capacidad de sorpresa por el uso y abuso de la música, nos logró perforar esa postilla que se agarra a nuestros sentimientos. En otras palabras, ese concierto fue un lujo para los sentidos.
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