COMO UNA HISTORIA
CON EL ALMA LLENA DE BANDERAS
En agosto de 1970 se celebró el Segundo Festival de la Nueva Canción Chilena. El clima del festival ahora era muy distinto; en plena campaña electoral y con el clima político muy inflamado, el público sólo quería escuchar canciones comprometidas con el proceso. Los participantes que no eran partidarios de Allende eran echados a silbidos. Lógicamente este año sí pudo participar el Quilapayún, y lo hizo con lo que llegó a convertirse en una pieza clave de la canción latinoamericana, La cantata popular de Santa María de Iquique. Víctor Jara participó con la canción El alma llena de banderas.
Miguel Angel Aguilera era un joven de dieciocho años, miembro de las Brigada Ramona Parra. Durante una manifestación sindical en mayo de ese año, en la plaza Tropezón, un policía vestido de paisano le disparó causándole la muerte.
JOAN JARA: Aquel crimen inflamó una atmósfera política que ya estaba al rojo. El funeral fue una marcha masiva de cientos de miles de personas que llenaron la ancha avenida que conducía al cementerio, personas cargadas de ira y de una determinación que su muerte innecesaria incrementó. Víctor compuso en homenaje a Miguel Angel Aguilera su canción "El alma llena de banderas", que captaba exactamente aquel fervor y expresaba el sentimiento de una lucha épica en la que hay que afrontar incluso la muerte.
El alma llena de banderas
Ahí, debajo de la tierra
no éstas dormido hermano, compañero.
Tu corazón oye brotar la primavera,
que como tú soplando irá en los vientos.
Ahí, enterrado cara al sol
la nueva tierra cubre tu semilla.
La raíz profunda se hundirá
y nacerá la flor del nuevo día.
A tus pies heridos llegarán
las manos del humilde, llegarán
sembrando.
Tu muerte muchas vidas traerá
que hacia donde tú ibas marcharán
cantando.
Allí donde se oculta el criminal
tu nombre brinda al rico
muchos nombres.
El que quemó tus alas al volar
no apagará el fuego de los pobres.
Aquí, hermano, aquí sobre la tierra
el alma se nos llena de banderas
que avanzan.
Aquí, hermano, aquí sobre la tierra
el alma se nos llena de banderas
que avanzan
contra el miedo,
que avanzan,
venceremos, venceremos.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.