Instrumentos musicales
Aerófonos de doble lengüeta del mundo
Iniciamos hoy una nueva colección de artículos que versarán sobre instrumentos musicales del mundo —que en más de una ocasión han acompañado a nuestros trovadores— desde las familias genéricas a los instrumentos concretos.
Iniciamos hoy una nueva colección de artículos que versarán sobre instrumentos musicales del mundo —que en más de una ocasión han acompañado a nuestros trovadores— desde las familias genéricas a los instrumentos concretos.
El grupo Els Laietans acompañan con las «grallas» al trovador Xavier Baró.
© Xavier Pintanel
Oboes del mundo
© Entarotat/CAT
Aerófonos de doble lengüeta encontramos prácticamente en todo el mundo, donde cada cultura ha desarrollado su propio modelo en tanto que cada sociedad tiene un contexto religioso, lingüístico y de gustos musicales diferentes
De aerófonos de doble lengüeta podemos distinguir básicamente tres grandes familias: oboes, fagots y cornamusas.
La de los oboes y la de los fagots a grandes rasgos son similares, constan de un tubo de madera con agujeros y con una embocadura hecha con dos palas de caña puestas una encima de otra; así, su vibración al soplar se transfiere al cuerpo del instrumento quien le da color e intensifica el sonido. Se diferencian por cuerpo: el oboe tiene un cuerpo de madera alargado mientras que el de los fagots consta de dos tubos conectados por la parte inferior (a veces hecho todos de una sola pieza).
Las cornamusas por otra parte constan de un oboe (tubo de madera con agujeros y embocadura de doble lengüeta) insertado en una bolsa donde se guarda el aire para expulsarlo seguidamente por él. En algunos modelos también tiene uno o más bordones (tubo de madera sin agujeros y con embocadura de lengüeta simple) de donde sale una nota que hace de bordón a la melodía ejecutada con el oboe.
El origen de este tipo de instrumentos es muy remoto en la historia al ser en el fondo muy rudimentario en su construcción. De los griegos y romanos hemos heredado su nombre genérico cheremía que proviene del latín kalamus, aulós, kalamités (flauta de caña). En la época medieval se conocen muchas representaciones iconográficas que demuestran su uso, tanto de cornamusas como oboes y fagots. En el caso de estos últimos, poco a poco, se ganan un puesto dentro de la música culta europea: los modelos de oboe y fagot se perfeccionan y estandarizan, y se incorporan a la orquesta sinfónica.
Aerófonos de doble lengüeta encontramos prácticamente en todo el mundo, donde cada cultura ha desarrollado su propio modelo en tanto que cada sociedad tiene un contexto religioso, lingüístico y de gustos musicales diferentes. Es por esto que un mismo modelo de instrumento puede tener el mismo nombre con morfologías distintas, o viceversa, diferentes nombres con morfología similar. Estas divergencias o similitudes en cuanto a nombre y morfología se agudizan aún más en casos de instrumentos muy cercanos geográficamente. Por ejemplo, en la península ibérica el nombre gaita se refiere a una cornamusa y, aunque hay modelos distintos, sobretodo se refiere al modelo gallego; pero también con la denominación gaita encontramos un modelo de oboe tradicional de la zona de Navarra y que léxicamente y morfológicamente se parece a los oboes tradicionales de Cataluña (gralla) o de una zona de Marruecos (alghaita o ghaita).
Hoy en día se está tendiendo a una mayor definición y estandarización de estos instrumentos, sobretodo de ámbito tradicional y popular, porque hay una necesidad de garantizar su supervivencia.
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