En el Coliseo de Buenos Aires
Fandermole pone a sonar la bella consistencia de «Fander»
Jorge Fandermole iniciará el 7 de junio en el Coliseo porteño la serie de presentaciones del álbum doble Fander que condensa, a través de viejas y nuevas canciones propias, la reafirmación de un discurso estético que sigue ubicándolo como una referencia de la canción popular argentina.
Jorge Fandermole iniciará el 7 de junio en el Coliseo porteño la serie de presentaciones del álbum doble Fander que condensa, a través de viejas y nuevas canciones propias, la reafirmación de un discurso estético que sigue ubicándolo como una referencia de la canción popular argentina.
Jorge Fandermole
© Télam
Télam/Sergio Arboleya - De paso por Buenos Aires, toda una rareza para un artista que se ha mantenido haciendo base en Rosario y alrededores, Fandermole sostiene que esa auto-impuesta distancia "no la pensé como propósito de resistencia cultural sino como una decisión vital que permite que se lleven adelante los proyectos que me interesan".
Con esa reposada claridad como precepto, el trovador que se hizo notar como parte de los autores que nutrieron el repertorio de Juan Carlos Baglietto en los primeros 80 en el marco de la denominada Trova Rosarina, celebra regresar a bateas después de nueve años de silencio.
"Estoy muy satisfecho porque llegó su tiempo después de haber trajinado un material en los últimos años. Y también porque se trabajó mucho y con gran cuidado en la mezcla y en la masterización porque tiene que ver con formas de pensar el sonido a partir de defender una vieja manera que es la de la alta fidelidad", resalta Fandermole durante una entrevista con Télam.
Entre un té y el inicio de la ronda matera, en una destemplada mañana porteña, el creador indica que en Fander, "hay canciones que tienen que ver con una foto de los últimos años y, por otro lado, con tratar de recuperar un material que no circula más porque desaparecieron esos vinilos".
"La gran intención —abunda— era lograr un disco que tuviese consistencia en el conjunto de canciones respecto del lenguaje, de las canciones y de la poética".
El disco I consta de 13 canciones nuevas y el segundo volumen otras 11 que remiten a una historia que estaba amenazada de olvido, pero ambos programas se reúnen en el sonido y en un concepto dirigido entre Fandermole y Carlos "Negro " Aguirre, responsable del sello independiente Shagrada Medra por el que se publica el material.
En él participan Marcelo Stenta en guitarra y Fernando Silva en bajo, contrabajo y violoncello (habituales laderos en vivo), a los que se agregan Aguirre en piano, Juancho Perone y José Piccioni en percusión, Julio Ramírez en acordeón, las voces de Carlos Pino, Julián Venegas y Lucas Heredia, la flauta de Luis Barbiero y los instrumentos digitales aportados por Iván Tarabelli.
Además de esos lucidos y protagónicos aportes, el material tributa a Raúl Carnota (Corazón de bombisto), a Juan Quintero-Luna Monti (La Luna y Juan) y a Chacho Muller, Aníbal Sampayo y Miguel "Zurdo" Martínez (Agua dulce).
"Son todas declaraciones muy afectivas y muy sinceras que tienen que ver con personas con las que entablo asociaciones que son vitales porque tienen que ver con mantenerme dentro de una cierta experiencia. Siempre que me he podido juntar con otros músicos, he salido fortalecido por un intercambio que me nutre especialmente", confiesa integrando en la nómina a Coqui Ortiz, Víctor Heredia y Lucho González, entre más.
¿Cuánto pesa el entorno en la construcción de tu discurso estético?
La cosa del entorno inevitablemente proviene de la tradición y cuando digo de la tradición, me refiero a lo que llega de los antecesores. Uno va conformando el lenguaje a partir de esas fuertes influencias y aprende a escribir porque existe ese cancionero infinito anterior que enseñan recursos y lenguajes.
Pero también cuando uno permite que eso ocurra hay una muy fuerte interrelación entre individuo y ambiente y entre comunidad y ambiente que en muchos casos podría decirse que allí la tendencia es al deterioro pero ese vínculo fuerte interviene en el modo de hacer las cosas y de decirlas, de concebir el mundo y de expresarlo.
¿Sería como un elogio del paisajismo?
El paisajismo atraviesa la experiencia y el drama humano como soporte. Está presente, es el color y aparece en ciertas expresiones.
Hay elementos concretos y otros que corresponden a un gran imaginario que intervienen en ese paisajismo, pero no me gusta pensar al paisaje como recurso porque pareciera que todo está supeditado y subordinado a un modo de productividad, así que elijo vislumbrarlo como respeto al entorno y a la búsqueda de un cierto equilibrio.
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