20 Festival BarnaSants 2015
Rosa Sánchez: Un altar para Chavela Vargas
Homenaje en el Festival BarnaSants a la Cupaima de Chavela Vargas en la gran voz de Rosa Sánchez, de Costa Rica y México para Barcelona, ciudad en la que reside actualmente.
Homenaje en el Festival BarnaSants a la Cupaima de Chavela Vargas en la gran voz de Rosa Sánchez, de Costa Rica y México para Barcelona, ciudad en la que reside actualmente.
Rosa Sánchez
© Carles Gràcia Escarp
De izquierda a derecha: Octavio Beltrán, Gaddafi Núñez, Rosa Sánchez y Héctor Serrano.
© Carles Gràcia Escarp
Los huicholes bautizaron a Chavela Vargas con el nombre de Cupaima, lo que en lengua huichol viene a ser la última chamana o hechicera del pueblo, y Cupaima también fue el título de un trabajo discográfico de Chavela grabado en 2005 y editado en 2006 que contenía doce temas y un dvd documental con conversaciones y grabaciones en vivo de la artista.
En 2012 Chavela nos decía adiós aunque como dijimos entonces su tiempo no pase (En el adiós de Chavela Vargas), una muestra más de su inmortalidad la ofreció en su concierto de Barcelona la gran voz de Rosa Sánchez. Esta Cupaima en vivo de Rosa Sánchez se suma a los homenajes de otros artistas que antes la celebraron, como en España Martirio y Raúl Rodríguez en su disco En un mundo raro, que comentamos en su día.
Estará hoy la gran Chamana entre los aires de Tepoztécatl contemplando su Tepoztlán desde el cercano cerro del Chalchi, pero en la noche del 6 de marzo de 2015 estuvo también sobre el escenario en el que cantó Rosa Sánchez acompañada de un trío de músicos de altura: Héctor Serrano a la guitarra, y a la percusión Octavio Beltrán y Gaddafi Núñez.
Chavela estuvo bien presente con su propia voz y su alma reflejadas en una gran pantalla que servía como fondo de la escena, tan viva que abrió la noche cantando Las simples cosas. Y sobre un altar decorado con velas encendidas su imagen observaba al público discretamente en un rincón mientras Rosa le cantaba a puro gozo.
Rosa Sánchez (San José de Costa Rica, 1976) es por esas cosas del cruce de caminos vitales compatriota de Chavela casi por partida doble, tras un peregrinaje por varios países latinoamericanos se instaló luego en México y de Chiapas finalmente llegó hasta Barcelona y entre nosotros sigue, ha publicado dos discos: Sonidos del camino en 2006 y el más reciente Picante pero sabroso en 2013.
La voz de Rosa Sánchez me hace recordar de alguna manera en su fuerza a la de la gran Mercedes Sosa, le falta para crecer grandes nuevas canciones como a tantas grandes voces del presente en crisis de composiciones y compositores, esas voces de hoy cuando cantan grandes clásicos se reivindican y dan la altura de su medida.
Del repertorio que ofreció en su concierto del Festival BarnaSants en homenaje a la Cupaima de Chavela Vargas escuchamos ocho temas que grabó la Chamana en su disco: Las simples cosas, Piensa en mí, Somos, Soledad, Macorina, La llorona, Vereda tropical y Cruz de olvido, imponente, emocionantes canciones reconocibles por un público que llenó la sala hasta la bandera y disfrutó del espectáculo.
Rosa Sánchez añadió además el poema A las abuelas, así como La Martiniana que al igual que La llorona había grabado en su disco de canción mexicana Picante pero sabroso, bien reflejado en el repertorio estuvo el universo femenino a las que dedicó el concierto en homenaje también al próximo día internacional de la mujer trabajadora del 8 de marzo.
Chavela aparecía entre tanto y tanto con su imagen enorme de diosa todopoderosa en la pantalla, siempre luciendo su voz de trueno y sus palabras para proclamarse como una mujer libre, la noche se cerró con una magistral interpretación de Cruz de olvido, y ya en los bises el gran bolero de José Alfredo Jiménez Amanecí en tus brazos, iluminado altar musical para Chavela.
Los homenajes a Chavela Vargas hacen que su historia y su voz siga viva entre los que desde siempre apreciamos su figura artística, no nos sobran nuevos cantos que nos recuerden la grandeza de Chavela Vargas y Rosa Sánchez dejó de esta manera su hermosa huella artística como ofrenda ante la voz eterna de la chamana.
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