El paraíso perdido
con amor a manos llenas
o con cantos de sirenas
–eso, según–
Evas de mucho calibre
para que un Adán no vibre,
hoy, que saben que ando libre
y al buen tuntún.
Pero yo no tengo claro
que, una vez rotos mis lazos,
vuelva a pasar por el aro
y en nuevos brazos
menos aún.
Por los brazos de una Eva
quizás vuelva, no lo sé,
quizás aún haga otra prueba
pues, mire usted,
recuerdo que...
Casi, casi el paraíso
era aquel discreto piso
donde esta mujer me quiso
y allí viví
hasta que un día, tajante,
con su espada llameante
me arrojó al camino errante
fuera de si.
“En el árbol de la Ciencia
falta un kilo de manzanas,
ya he perdido la paciencia
tú te lo ganas
¡largo de aquí!
y llévate a esa serpiente
que se las da de Satán”,
me ordenó alzando la frente
y en muy mal plan
de ángel guardián.
Y adiós al cuento de hadas,
adiós, camisas planchadas,
ríos, montes y cañadas,
adiós, Edén.
Adiós, ángel, si supieses
cuántas noches hice eses...
pero pasados los meses
ya no soy quien
cometía aquel alarde
entre suspiro y suspiro
de rematar cada tarde
dándome un tiro
aquí en la sien.
Ni en la sien ni en los cojones
por decirlo pronto y mal
que hoy frecuento más colchones
que un semental
sentimental.
Lo cual no quita que es bella
entre querella y querella
y la quiero más a ella
que a las demás.
Lo cual no quita que ellas
tengan todas cinco estrellas
y las quiero más a ellas
que a las demás.
Perdone usted camarero,
se me ha cruzado algún cable,
ha sido usted muy amable,
ya no le quiero
molestar más,
me temo haberle aburrido
borracho y venga de hablar
de un paraíso perdido.
Yo en su lugar
cerraba el bar.
¡Taxi!, ¡taxi!
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Yacaré Manso presenta Un poco demasiado, su octavo trabajo discográfico, un álbum de diez canciones que marca un regreso a sus raíces de rock y pop sin abandonar su identidad como cantautor. Producido por el propio Manso junto a Víctor Volpi, el disco cuenta con la participación de Kevin Johansen, Los Tipitos, Vale Acevedo y Bersuit, además de "Lulo" Isod en batería y Juan Gigena Ábalos en guitarra.