Ayúdame, Valentina
y tantos predicadores.
Unos se valen de libros,
otros de bellas razones,
algunos de cuentos varios,
milagros y apariciones
y tantos de la presencia
de esqueletos y escorpiones,
mamita mía.
Qué vamos a hacer con tanta
plegaria sobre nosotros,
que alega en todas las lenguas
de gloria y de esto y de lo otro,
de infiernos y paraísos,
de limbos y purgatorios,
edenes de vida eterna,
arcángeles y demonios,
mamita mía.
Qué vamos a hacer con tanto
tratado del alto cielo.
Ayúdame, Valentina,
ya que tú volaste lejos.
Dime de una vez por todas
que arriba no hay tal mansión;
mañana la ha de fundar
el hombre con su razón,
mamita mía.
Qué vamos a hacer con tanta
mentira desparramada.
Valentina, Valentina,
rompamos la telaraña.
Señores, bajo la tierra
la muerte queda sellada
y a todo cuerpo en silencio
y el tiempo lo vuelve nada,
mamita mía,
mamita mía.
En la versión de Recital Club Vanguardia cambian de lugar las dos últimas estrofas.
Canción dedicada a la cosmonauta Valentina Tereshkova. La musicalización de Isabel Parra se hizo sobre el texto de la canción homónima de Violeta Parra, entonces inédita.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.