Venia docendi
que incendiaron la palabra
defendiendo la pasión.
Esos que ya navegaron entre
vientos de esperanza
que de cerca y en silencio
iban declarando amor.
A mis maestros les bastan
tres segundos de ternura
para invocar la locura
de crear una canción.
Hacen pactos con las nubes
bajan estrellas azules
y comprometen su voz.
Muchas veces mis maestros
han querido no ser hombres
por no mancillar el nombre,
el respeto y el honor
de lo que es ser un cantor.
Mis maestros son aquellos
que burlaron el futuro
y me hicieron entender
que antes que nada hay que vivir.
Esos que se empecinaron
en hacer de la coherencia
una forma de existencia
aunque suponga morir.
Mis maestros me enseñaron
a luchar guitarra en mano
a no andar arrodillado
a no decir siempre sí.
Todos ellos son gigantes,
algunos ya son eternos
pero siguen cada invierno
perfumando amaneceres.
Fueron abriendo camino
fueron conciencia del pueblo
fueron guerra y paz a un tiempo
y ahora son lo que respiro
son parte de mi verdad.
Mis maestros son del sueño,
del espacio inmensurable,
son, pero no son de nadie
solo de la libertad.
Mis maestros son aquellos
que cargan toda la vida
disparando poesía
matando la sinrazón.
Son aquellos que a pesar
del tiempo creen en la utopía
y en la dulce alevosía
de un beso que no tiene perdón.
Me mostraron que al volver del mar
no habrá desesperanza
que tras la noche más larga
siempre se despierta el alba.
Y hay que cantar,
cantar como quien respira,
que a cada nota perdida
morimos un poco más.
Mis maestros son de abajo,
son del barro y de la tierra,
del fruto, de la cosecha,
de no echar el paso atrás.
De subir la dura cuesta
que parte de la miseria,
de saber de dónde vienen
sin saber a dónde van.
De noches entre paréntesis,
de reunirse con el frío
y arroparse en el calor
del breve espacio en que no estás.
Y hay que cantar,
cantar como quien respira,
que a cada nota perdida…
Hay que cantar,
cantar como quien respira,
que a cada nota perdida
nos falta nuestra verdad.
Mis maestros son del sueño,
del espacio inmensurable,
son, pero no son de nadie
solo de la libertad.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
El fotógrafo Maxi Vernazza publica Alguien en el mundo, un libro que reúne imágenes de Charly García tomadas entre 1998 y 2008, durante una de las etapas más intensas de su trayectoria: los años atravesados por el concepto Say No More. El volumen nace de casi dos mil fotografías, analógicas y digitales, y recorre escenarios, viajes, estudios, hoteles y momentos cotidianos del músico argentino.