Coplas de la luna llena
bajo con ella;
yo me caigo en el sueño
y la copla queda.
Queda como un aroma
que lleva el viento
o en el agua cantora
que se va yendo.
Si la luna me mira
me voy cegando
por los ojos me voy
descorazonando.
Me derramo a la altura
como un lamento
y su tensa blancura
me voy siguiendo.
Ay, luna que desatas
mi sangre oscura
y el aullido más largo
de mi amargura.
No les des a mis penas
más extravíos
que me busca la muerte
camino al río.
Ella me vuelve oscuro
animal sediento
y me dicta las coplas
de mi lamento.
Ay, madre de mi canto
y mi malandanza
no me eches al camino
a calmar mis ansias.
A volver como el día,
ensangrentado;
a quedarme ya sin amor
desolado.
No esperes junto al río
que hay luna llena
y anda suelto un ladrido
rojo en la arena.
Lucecita lobuna
de fiero brillo
quieta en la medialuna
de los colmillos.
No les des a mis penas
más extravíos
que me busca la muerte
camino al río.
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