Una mujer que piensa y siente —deseo— continuación
Por la mañana Una-mujer se dio a la tarea de encontrar aquellas manos que como ríos la visitaban. Pasó la noche en vela y las manos no vinieron. A la tercera noche se quedó dormida. El sueño le habló:
...Las manos mías ...dijo.... Manos agua, manos tibias, manos ríos, no las busqués en la pared. Son tus manos soñadas y ya hicieron lo que tenían que hacer.
En el día Una-mujer pensó lo que el sueño le había dicho y cuando la tarde herida se derrumbó fue y colgó el chinchorro al lado de Su-marido que la miró sonriendo. En la noche él se quiso arrimar y ella, sin decir palabra le tomó las manos, le enseñó a leer, a pensar su cuerpo. Lentamente, suavemente, sin prisa. La boca. El cuello. Los senos, se embalsan. El vientre; una se enlaguna. La hermanita; la otra se arremolina. Las ondas, diminutas y delicadas...
Una-mujer le enseñó a Su-marido el delicado arte de despertar el awandí.
...Las manos mías ...dijo.... Manos agua, manos tibias, manos ríos, no las busqués en la pared. Son tus manos soñadas y ya hicieron lo que tenían que hacer.
En el día Una-mujer pensó lo que el sueño le había dicho y cuando la tarde herida se derrumbó fue y colgó el chinchorro al lado de Su-marido que la miró sonriendo. En la noche él se quiso arrimar y ella, sin decir palabra le tomó las manos, le enseñó a leer, a pensar su cuerpo. Lentamente, suavemente, sin prisa. La boca. El cuello. Los senos, se embalsan. El vientre; una se enlaguna. La hermanita; la otra se arremolina. Las ondas, diminutas y delicadas...
Una-mujer le enseñó a Su-marido el delicado arte de despertar el awandí.
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