La canción de nuestra vida
Yo soñaba con canciones inmortales,
con abrazos al pie de una barricada
y gemidos retumbando en los portales.
Eran días de litrona y facultad.
Era el mundo desbordando mis sentidos.
Era el tiempo del reinado del azar,
del amor urgente y definitivo.
Era el tiempo del concierto en el café,
de las noches que duraban varios días.
El futuro no cabía en el papel
y sonaba la canción de nuestra vida.
El mundo dolía y yo te cantaba,
y tú, tú estabas ahí.
El mundo crecía en cada palabra
y yo era tu aprendiz.
Escribo junto a ti
la canción de nuestra vida.
Está por escribir
nuestra historia todavía.
El verano deshojaba el calendario,
y el amor rimaba entonces con futuro.
Apostaste todo o nada a unos labios.
Poco a poco viste transformar tu mundo.
Celebrabas tu contrato temporal
y nervioso preparabas la mudanza.
Los amigos ayudaban a cargar
toda tu vida metida en cuatro cajas.
El amor como un espejo se hizo añicos.
Enterraste algunos sueños en cenizas
y otra vez tocó mudarse a nuevo nido.
Y sonaba la canción de nuestra vida.
Te caíste y te volviste a levantar
aun cuando todo parecía imposible.
Te dijiste que ya no podías más,
y pudiste, ya lo creo que pudiste.
El planeta navegaba a la deriva
y tus hijos arribaban justo a tiempo.
Asustado planeabas y fingías
que sabías lo que estábamos haciendo.
Ya no ardes por las noches como antes.
Nos tocó vivir algunas despedidas,
nos cambiaron algunos interrogantes,
pero aún suena la canción de nuestra vida.
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