La T.V. (o La televisión)
paz, amor, felicidad,
deseos incontenibles
de vivir en sociedad.
De ganar mucho dinero
para poderlo gastar,
tomando whisky en las rocas
como dice Cary Grant.
Con la T.V. me dan ganas
de comprar rifles y bombas,
de asesinar a un anciano
y nadar en Coca Cola.
Qué apasionante es la tele
con sus videos de amor,
prostitutas que se salvan
al casar con un señor,
treinta años mayor que ellas
y millonario, el bribón.
En programas para niños
hay cosas extraordinarias
como matar a una madre,
como derribar murallas.
Como ganamos los blancos
contra los indios canallas
que no quieren dar sus tierras
a cambio de una medalla.
Este medio cultural,
y también de información,
permite asistir a misa
mientras tomamos un ron,
la publicidad nos da
en cama la religión.
Por fin la televisión
con generosa armonía
es consuelo de los pobres
y niñas en soltería.
Es estudio de sociólogos,
que la definen muy bien,
pero llegado el momento
se sientan a ver T.V.,
y yo también.
Polka
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.