Historia de faunos y palomas
y una risa ligera de brisa o cristal,
un cristal en tu voz cuando dices y aún
cuando callas, tus sílabas mudas descienden,
tu música muda, tu voz que hace mal,
tu silencio de ayer escondida en un vientre,
tu infancia de hoy, mi locura, tu voz que hace mal,
tu insolencia infantil y mis años que pesan
si miro tu rostro de niña, el país
que respira detrás del espejo,
la lógica absurda que rige las horas,
la vida que tienes, la vida que tuve me hace mal
tu niñez, el reloj me hace mal.
Y sin embargo está bien.
Me despierto contigo que llegas temprano
y me guiñas un beso vestida de azul.
Los libros olvidan, inventas excusas
pero luego te ríes y ya no hay reproches.
La niña llegó y con ella la mañana,
el perfume de invierno enredándote el pelo
la blusa delgada, aletean tus manos,
mis manos, tu piel de manzana,
tus pechos pequeños, la luz de tu sexo animal,
la ternura cansada, el silencio. Fumamos
hundidos el uno en el otro.
Tu cuerpo de duda desvela la herida.
Querimos cada vez que se cruza en la vida el amor.
Y que dice su nombre.
En la casa te esperan, la niña recoge
la blusa delgada, el vestido, la piel.
El espejo repite tus rápidas muecas
te esperan en casa, mañana, otro día
y te alejas corriendo hacia mil años luz
y la luz que se aleja contigo quisiera
inventar un lugar donde el tiempo no fuera
un lugar construido a nuestra propia imagen
sin vestidos azules, ni blusas delgadas,
sin esperas atroces, sin tanta mentira,
un lugar, un infierno cubierto de playas
que alzaran su mar sobre los adoquines,
un lugar sin retorno, un lugar sin ayer.
Un lugar sin París.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
Violeta y Gilbert. Una historia de amor, locura y música, de Patricia Díaz-Inostroza, reconstruye en formato de novela de no ficción la relación entre Violeta Parra y el antropólogo suizo Gilbert Favre. Publicado por Pehuén en 2026, el volumen aporta nuevos antecedentes sobre el primer encuentro de la pareja y aborda la presencia del desamor en algunas composiciones de la artista chilena.
La cantautora cubana Liuba María Hevia dará a conocer su nuevo trabajo, integrado por once canciones dedicadas a la memoria, el amor, la patria, la migración y la esperanza, en un concierto el 19 de septiembre de 2026 en el Ateneo de Madrid. El disco cuenta con las colaboraciones de Ana Belén, el gaitero Hevia y Marisa Valle Roso, y combina sonoridades cubanas y caribeñas con la trova, el blues, el country, la música asturiana y elementos de cámara contemporánea. El primer sencillo, Amada tierra mía, se publicará el 18 de septiembre.
El Festival de Cine Ibero-Latino Americano de Trieste concederá este viernes 11 de septiembre de 2026 el "Premio Salvador Allende" a Joan Manuel Serrat, en reconocimiento a una trayectoria vinculada a la cultura, la defensa de la democracia y los derechos humanos y a su relación con América Latina. La ceremonia tendrá lugar a las 17:00 horas en la Sala Igea del Palazzo Mattei di Paganica, sede histórica del Instituto de la Enciclopedia Italiana Treccani, en Roma, en colaboración con la Enciclopedia Italiana Treccani-Fundación Treccani Cultura.