Rondalla del caçador il·luminat
en un dia trist de veres,
va cercant penes senceres
per matar tanta tristor.
Fulles mortes ha caçat
en creuar carrers i places,
eren moltes amenaces
just al mig de la ciutat.
Veu un núvol molt dolent;
amb la boca molt oberta,
ell dispara i no l’encerta
–és difícil caçar el vent–.
No s’enfonsa, ple de fam
vol seguir buscant les preses,
ja són tantes les tristeses
que li fan de bon reclam!
Veu un vell fent caritat
i amb els ulls de nou dispara,
i li diu amb veu molt clara
que per ell sempre ha plorat.
Un infant surt d’un portal
i jugant va i cau a terra,
–aquest caçador no l’erra
quan l’amor li fa més mal–.
Caçador que fa camí,
tot ho mata i no descansa,
la seva mirada mansa
ha caçat molt fins aquí.
Però res no pot guardar
d’una caça tan furtiva,
la ferida encara és viva
quan s’acaba de caçar.
Torna a casa finalment,
fracassat per l’aventura,
la mirada sempre pura,
ha caçat ben malament.
Estirat damunt del llit,
tanca els ulls i no respira,
creu que un àngel ara el mira
per endur-se’l una nit.
I ell serà per fi el caçat,
sense por ni resistència,
–de res no serveix la ciència
de qui viu il·luminat–.
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