Como la lluvia para el cristal
como los ojales para los botones,
como Bretaña para la sidra
y la sidra para los bretones.
Como el colchón para el catre,
como los barquillos para el champán,
como la batidora para el batir
y las fechas para el año.
Como la vela para la llama,
como la vida para la muerte,
como la media para la pierna
y los niños para el cavall fort (1).
Como la cáscara para las pipas,
como Sinera para Espriu (2),
como la porra para los maderos
y la carpa para el río.
Como el zumo para la naranja,
como las agallas para el pez,
el rosario para la monja
y la cerda para la grasa.
Como la vaina para el puñal,
como la caries para la muela,
las neuronas para el sabio
y el borracho para la farola.
Como la boina para las cabezas,
como la nata para los torteles,
como el calor para las moscas
y las ramas para los pájaros.
Como la voz para las palabras,
la humedad para los layetanos (3),
los animalitos para las fábulas
y el miedo para los tiranos.
Como la noche para los besos,
como las alas para los vencejos,
los barcos para las olas
y el zumbido para los moscardones…
Así estamos hechos el uno para el otro,
yo para ti y tu para mi.
Así somos el uno para el otro
y juntos caminaremos.
Esta canción, amada,
es mi última criatura:
nació de madrugada
en un parto sin dolor.
Esta canción, amada,
es producto de un arrebato,
y si a alguien no le gusta,
qué le vamos a hacer, ¡peor para él!
(1) Cavall Fort (caballo fuerte): juego infantil.
(2) Salvador Espriu: gran poeta catalán del s.XX. Mitificó el pueblo de su juventud de antes de la guerra (Arenys de Mar), convirtiéndolo literariamente en Sinera.
(3) Layetanos: barceloneses.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.