La balada del beso


En el tiempo de los cuentos,
en el tiempo de los trovadores,
había una doncella
de ojos azules y rubios cabellos.
Su padre la tenía
tan y tan protegida,
que aún no sabía
lo que era amor de amante.

Una vez, un trovador
se le acerca gentilmente,
le da un beso en los labios
y huye como el viento.
Como un ave herida,
la dulce allí quedó,
con los ojos muy abiertos
y el pecho agitado.

Rodando por el mundo, un día
el trovador volvió,
y la doncella todavía
sufría de mal de amores:
"Aquel beso que me disteis
aún me hace penar;
pero dicen que en el mundo todo pasa,
tal vez ya se me pasará".

Haciéndole cortesía,
responde el trovador:
"No os engañéis, doncella,
no todo pasa en este mundo.
Se desharán los labios
que os hicieron tanto daño,
pero el beso que os dieron,,
el beso, es inmortal.

Nos desharemos nosotros,
llegará el olvido, pero el beso
ni vos ni yo, doncella,
lo olvidaremos jamás".

El mal se hizo más fuerte
cuando lo vio partir,
y se puso muy enferma,
pero no se murió.
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Esta canción aparece en la discografía de
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