La muchacha y el gaitero
que una nueva gaita se compró.
Se gastó en ella dos mil euros
que en el banco guardaba.
Ya la mete en el portamaletas,
y arranca el Seat Trans,
Y con la obsesión de estrenarla
se fue al Cornamusam (1).
Cuando llega a Sant Celoni,
el depósito tenía sed
y al parar para poner gasolina,
aprovecha para ir al váter.
Cuando sale, la gaita ya no estaba.
¡Válgame Dios, vaya putada!
Mira a la derecha, mira a la izquierda,
mira al suelo, mira para arriba,
mira hasta debajo de las piedras,
soltando tacos como una urraca,
hasta que ve a una muchacha
que con la gaita se escapaba..
Él corre detrás suyo,
llega hasta ella y la atrapa..
Los dos ruedan por el suelo
mientras él dice estas palabras:
“Mira, muchacha, la gaita que te llevas
es para mí una cosa preciada.
¡Ay muchacha, tú, muchacha,
devuélvemela de una vez!
O me la devuelves, o prepárate,
para recibir una paliza.”
Ya responde así la chica,
rebufando y despeinada:
“Eso sí que no lo haría,
no me importan las amenazas.
Desde que cumplí los catorce
deseaba un saco (2) como el tuyo.
No me han satisfecho nada
todos los que he tocado hasta ahora.
Eran un puro pingajo,
no sonaban ni poco ni mucho.
¡Tu saco sí que me gusta
y ha de ser para mi, gaitero!”
“Ay, muchacha, tú, muchacha,
yo te propongo este trato:
Te dejo tocar la flauta
pero me devuelves la gaita.
Llevo tiempo tocándola yo solo
y ya no me hace ninguna gracia.
Mientras toco, tú trina,
y ya verás qué eficacia!
Cuando la muchacha ve la flauta
pone ojos como platos,
y cogiéndola, toca un solo
que los arcángeles cantaban.
(Y así, haciendo una sardana
poco ortodoxa y nada noble,
a la tierra catalana
llegó la media cobla.
En Mallorca ya existía,
pero esto es otra historia
que os explicaré algún día
si no me falla la memoria.)
Satisfecha quedó ella,,
satisfecho quedó el gaitero,
después del concierto
los dos durmieron un poco
y al día siguiente, al alba,
salieron para el Cornamusam,
Y se lo pasaron de coña
mientras duró el festival,
él tocando la gaita de día
y ella cada noche la flauta.
(1) Festival de música popular centrado en la gaita, la cornamusa e instrumentos similares.
(2) En catalán, la gaita también se llama “sac de gemecs” (saco de gemidos).
Para La Principal de la Nit (L’envelat lila -2004- i El club del BGI -2008- )
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.