Lentamente comienza el canto
y un clamor de júbilo resuena en todo ámbito,
lentamente la sombra de los años
abre caminos que el anhelo convierte en símbolos,
todo es claro allende el mar
cuando el levante anuncia la luz deseada,
lluvia de oro, dominio encendido,
proclamamos solemnes la nueva esperanza.
Ningún secreto nos es secreto
porque supimos con las manos conjurar el desastre.
Cuanto quisimos ser
ahora las señales en la piedra nos lo anuncian,
cálida voz la voz de todos,
hondo lamento de sueños y espejismos,
con el corazón de placer henchido
oiremos nuevamente la voz de los oráculos.
No habrá desierto ni vacío
si con dedos de viento tanta luz dispersa recogemos,
si con palabras y el sentimiento
alzar sabemos el cobijo de todos los designios,
de tanto amor convertidos
en horizonte que dibujan aves y velas,
de frente al mar siempre vibrante
que con su ritmo incesante nos impulsa a crecer.
Por la pendiente de esta luz
que en los sentidos descubre su belleza,
tejiendo el puente de mar
que nuevas rutas abre con su azul luminoso,
podemos hacer del viejo dolor
un gran amor que nos una en el vivir gozoso,
desde el tiempo que hemos conquistado
hasta el futuro que hemos de hacer posible entre todos.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
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