El tiempo se marcha
El tiempo se va, con el tiempo, todo marcha,
y olvidamos el color de las voces y los ojos
cuando el corazón, ya vencido, no quiere ir más allá
a buscar el amor, porque ya pasó; ¡y ya está bien!
El tiempo se va, con el tiempo, todo marcha,
como el amor ya perdido bajo un cielo muy gris
de una tarde lluviosa, y más tarde visto solo entre algunas palabras,
o la sonrisa de otro amor
que busca, extenuante, lo que le da la noche.
Todo, con el tiempo, se desvanece.
El tiempo se va, con el tiempo todo marcha,
hasta el mejor de los recuerdos más amargos,
perdido en el barullo de algún supermercado,
ya tarde, cuando la ternura, ¡quién sabe adónde va!
El tiempo se va, con el tiempo, todo marcha:
los que creíamos enfermos de gripe o resfriados,
a los que ofrecimos anillos, brazaletes,
por los que habríamos vendido el cuerpo por casi nada,
por los que nos arrastrábamos como un perro lo hace.
Pero, con el tiempo, ¡todo va mejor!
El tiempo se va, con el tiempo, todo marcha:
la pasión y el deseo, la ternura y la voz
de los que nos susurraban, sencillamente humildes,
no llegues tarde, abrígate, no te resfrías.
El tiempo se va, con el tiempo, todo marcha,
y empalidecemos, tumbados como un caballo herido, y nos sentimos decaídos,
humillados, traicionados, en el frío de una cama que nos ha puesto el azar,
y nos sentimos desolados por tantos años perdidos...
Entonces, agotado el tiempo, es con el tiempo que dejamos de amar.
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