Programa BarnaSants 2019
Alessio Arena
Alessio Arena recorre en Atacama los paisajes inéditos de un nuevo cancionero mediterráneo, pero no solo eso. También incluye la experiencia de un largo viaje por el desierto chileno y sus músicas.
Alessio Arena recorre en Atacama los paisajes inéditos de un nuevo cancionero mediterráneo, pero no solo eso. También incluye la experiencia de un largo viaje por el desierto chileno y sus músicas.
Alessio Arena
De regreso de un largo viaje por Chile, Alessio Arena —cantascrittore napolitano establecido en Barcelona— nos trae su personal relato de una travesía física y metafísica por diferentes tradiciones culturales: la napolitana, la italiana, la catalana, la española y la chilena.
Grabado entre Santiago de Chile, Barcelona y Napoli, Atacama (2019) relata un largo recorrido por el desierto chileno, inspirado por sus visiones, personajes y músicas. Cuenta con colaboraciones de Manuel García (Chile), Marta Gómez (Colombia), Quartieri Jazz (Napoli), Hugo Arán y Clara Peya (Cataluña).
Alessio Arena nos lleva con su punzante y delicada voz por una travesía emocional entre la canción y los sonidos del mundo más viscerales.
No faltan las marcas de la casa: denuncia social y resistencia poética.
Concierto coorganizado con Cose de Amilcare.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.