50 años de Los Olimareños
Los Olimareños celebran 50 años con canciones «sobre sueños que no se han cumplido»
El dúo uruguayo Los Olimareños, que inició su carrera en 1960, festeja medio siglo en los escenarios con un concierto en la ciudad de Buenos Aires este viernes, desde las 20.30, en el Teatro Ópera.
El dúo uruguayo Los Olimareños, que inició su carrera en 1960, festeja medio siglo en los escenarios con un concierto en la ciudad de Buenos Aires este viernes, desde las 20.30, en el Teatro Ópera.
Pepe Guerra y Braulio López: Los Olimareños.
Télam - Los uruguayos Pepe Guerra y Braulio López, que alumbraron en los '60 el dúo Los Olimareños —una de las expresiones sobresalientes del canto social y popular latinoamericano— celebrarán su 50 aniversario este viernes.
"Aquellas canciones acarreaban sueños muy altos, sueños de igualdad, sueños que no se han cumplido, pero cuyo espíritu se mantiene presente", aseguró Pepe Guerra a Télam.
"Pueden parecer canciones viejas, de una época pasada, pero están vigentes si se observa el presente tan crítico de la especie y que atraviesa a toda América Latina", completó Braulio López.
El dúo, conformado en 1960, se convirtió en una resonancia de la canción social uruguaya, con un estilo que, aunque al principio se limitaba a las especies folclóricas argentinas, luego incorporó elementos de la murga, el tango y el candombe y se cruzó con letras marcadas por la efervescencia de su tiempo histórico.
La censura que impuso la dictadura militar, a partir de 1973, tuvo a Los Olimareños entre sus blancos predilectos. En 1974 esa restricción se transformó en la prohibición total de la difusión del dúo, decisión que empujó a sus integrantes al exilio (Pepe Guerra a España y Braulio López a la Argentina, donde fue detenido en marzo de 1976).
Separados en los '90, se reencontraron hace diez años para retomar un camino artístico en común que ya registra 44 discos publicados.
El concierto, que celebra "50 años", parte de una arbitrariedad: el punto de partida de esa cuenta, que tiene interrupciones y retornos, es el álbum Cielo del 69, que significó un hito para el reconocimiento social del dúo.
¿Cómo se armó el repertorio a sabiendas de que el público seguramente asiste con la demanda de canciones que ya están incorporadas a la memoria colectiva?
Guerra: Son canciones que se han metido fuerte en el gusto popular. Porque en nuestros países pasaron muchas cosas, muchas historias, tristes y alegres: dictaduras, exilios, desapariciones.... es emocionante ver la respuesta del público, la cantidad de gente llorando. Es que acá pasaron cosas muy bravas que no se pueden borrar. Así que intentaremos una síntesis del repertorio, más algún gusto, como la chacarera Cachilo dormido, que alguna vez nos pasó Atahualpa (Yupanqui).
López: Tratamos de ser cuidadosos tratando de que no quede afuera ninguna de las canciones que la gente recuerda. El público llega con una canción ya en el bolsillo y eso se intenta respetar.
¿Cuál es el espacio que tiene hoy la canción social, el testimonio político, en la música contemporánea? ¿Cómo incide eso en la actual coyuntura política de Sudamérica?
Guerra: Diría que prácticamente juega el mismo rol que cuando cantábamos en los 60 y 70. Aquellas canciones acarreaban sueños. Nosotros queríamos cambiar el mundo. La gente se ubica en los 60 cuando piensa en nosotros pero luego la canción es más abarcadora y abraza la realidad de este tiempo. Porque América Latina pasa un momento dificilísimo. Gobiernos como el de (Jair) Bolsonaro asumen posiciones casi fascistas y cuesta entender cómo hemos llegado a este punto. Justamente por eso creo que las canciones de los 60 sirven para entender lo que ocurre ahora.
López: La canción social aún hoy es muy importante. Los sueños se persiguen a través del canto y el canto envuelve muchas cosas, muchas realidades. Ese sueño hay que seguir persiguiéndolo. La máquina global no se detuvo y entonces nuestros tampoco.
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