Los que no creemos en Dios
Hay algunas veces —pocas, pero haberlas, haylas— en donde uno se encuentra un poco huérfano de Dios. De su consuelo y de su larga mano en eso de la vida después de la muerte.
Hoy hemos despedido a Joan Baptista Humet, un hombre de profundas creencias religiosas. "Ha sido una hermosa muerte" ha dicho su hermano. Y yo me lo he creído porque sus ojos no mentían. Yo, que jamás he visto nada hermoso en la muerte, yo, que no creo en Dios, me lo he creído. Porque Humet era un esteta y hasta muriendo ha sido capaz de crear belleza. Dice su hermano que el martes reunió a su familia —sus hijos, su esposa, su madre, su primera esposa— y les pidió permiso para marcharse. Genio y figura. El sábado, el día antes de su muerte desde su cama vio como el Barça le metió tres goles al Sevilla. Y señalaba con el pulgar hacia arriba a Messi. Grande Messi. Como si el delantero no quisiera que Joan se fuera con mal sabor de boca. Todo debía ser hermoso en esta muerte. A su hijo pequeño de cuatro años le dijo que se iba de viaje al "País de Nunca Jamás" que si se tratara de un guión de Disney lo podríamos tomar como una ñoñería pero viniendo de alguien que realmente va a realizar ese viaje, nos pone el corazón así de pequeño que más que latir parece que ande descalzo para no romper el silencio que nos queda en el alma.
Dice su hermano que se fue feliz, dando las gracias.
Los que no creemos en Dios no somos tan fuertes ante la muerte. Nos falta valor, elegancia y humildad. Pero seguiremos combatiéndola con la memoria que es nuestra mejor arma. Combatir al olvido es como morir un poco menos.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.
No es fácil sobresalir entre la vorágine de propuestas que luchan por conquistar un espacio en el disputado hábitat sonoro. Muy lejos de esa competición se encuentra Azimut, el nuevo trabajo de Joan Isaac junto a Eduard Iniesta, que se instala en otro ecosistema creativo.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.