Música Mediterránea (I)
La Región Mediterránea
Que Serrat nació en el Mediterráneo lo hemos cantado miles de veces desde el Río Grande hasta la Patagonia y desde la Isla de Pascua hasta Estambul. Pero ¿qué es el Mediterráneo y qué entendemos por Música Mediterránea? Iniciamos con éste, una serie de artículos genéricos orientados a dar respuesta a estas preguntas.
Que Serrat nació en el Mediterráneo lo hemos cantado miles de veces desde el Río Grande hasta la Patagonia y desde la Isla de Pascua hasta Estambul. Pero ¿qué es el Mediterráneo y qué entendemos por Música Mediterránea? Iniciamos con éste, una serie de artículos genéricos orientados a dar respuesta a estas preguntas.
La Región Mediterránea es la comprendida entre Europa meridional, Asia occidental y África septentrional, y rodea el mar que le da nombre, el Mediterráneo. Este mar ha sido desde antaño la vía de transporte que ha conectado estas regiones tan alejadas geográficamente pero tan próximas culturalmente. El transporte marítimo desde épocas remotas ha sido el medio más importante de comunicación, debido a las ventajas que tiene frente al viaje terrestre, más peligroso y más lento. Tanta era la importancia estratégica del dominio del mar que se han librado grandes guerras para su libre navegación: persas y griegos-macedonios al este, y romanos y cartagineses al oeste libraron varias guerras y batallas a lo largo de la Era Antigua; árabes y cristianos se enfrentaron a lo largo de la costa mediterránea en cruzadas e invasiones, durante la Edad Media.
A partir de 1492, con el descubrimiento del territorio americano, el Mediterráneo perdió peso estratégico, aunque los conflictos no cesaron entre árabes y cristianos: recordar la famosa batalla de Lepanto en 1571 entre las dos grandes potencias, España y el Imperio Otomano, que dominaban las dos cuencas del mar respectivamente. Ya en el siglo s.XIX, con la perdida de peso político de España, el Mediterráneo vivió la época de la colonización occidental, principalmente británicos y franceses que se repartieron la costa sur del mar. Una colonización que llevó consigo más guerras en el s.XX, en este caso guerras europeas en territorio africano: la 1ª y 2ª Guerra Mundial. El resultado fue la lenta descolonización de los territorios del sur mediterráneo y la creación del estado judío de Israel en medio del Oriente Próximo, creando una región terriblemente convulsa donde conviven cristianos, judíos y musulmanes.
Más allá de guerras y conflictos, este transporte de militares pero también de comercio, ha enriquecido y mucho la región mediterránea. Los avances tecnológicos, los productos propios de cada región, las lenguas, las religiones… han creado un mapa multicolor a la vez que muy conectado entre sí culturalmente. Cada cultura ha aportado su grano de arena en este maremágnum cultural: los griegos y fenicios el arte de comerciar, los romanos las lenguas románicas, los árabes los conocimientos cartográficos…y así seguiríamos hasta nuestros días.
La música mediterránea, pues, vive dentro de esta riqueza cultural de esta extensa región. Como es normal, la lengua y la religión son elementos que diversifican enormemente esta cultura musical, pero en sus raíces, en la música tradicional y popular, yacen raíces comunes.
Así, dentro de las características de la música mediterránea vamos a distinguir varios elementos: la canción, la danza, música e inmigración, las familias de instrumentos y formaciones musicales, las músicas vecinas, y el papel sociopolítico y religioso de la música.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
Violeta y Gilbert. Una historia de amor, locura y música, de Patricia Díaz-Inostroza, reconstruye en formato de novela de no ficción la relación entre Violeta Parra y el antropólogo suizo Gilbert Favre. Publicado por Pehuén en 2026, el volumen aporta nuevos antecedentes sobre el primer encuentro de la pareja y aborda la presencia del desamor en algunas composiciones de la artista chilena.
La cantautora cubana Liuba María Hevia dará a conocer su nuevo trabajo, integrado por once canciones dedicadas a la memoria, el amor, la patria, la migración y la esperanza, en un concierto el 19 de septiembre de 2026 en el Ateneo de Madrid. El disco cuenta con las colaboraciones de Ana Belén, el gaitero Hevia y Marisa Valle Roso, y combina sonoridades cubanas y caribeñas con la trova, el blues, el country, la música asturiana y elementos de cámara contemporánea. El primer sencillo, Amada tierra mía, se publicará el 18 de septiembre.
La cantante y compositora hispano-argentina Marcela Ferrari presenta 30th (del disco que nunca salió), un proyecto de pop rock grabado en los años noventa que permaneció guardado durante tres décadas. Tras recuperar las cintas originales, digitalizar el material y completar las grabaciones, Ferrari ha iniciado la publicación de los nueve temas que integran el álbum, cuya edición completa está prevista para el 30 de diciembre de 2026. Los sencillos Carnavaleando y Cada mañana fueron publicados el 10 y el 28 de agosto, respectivamente.