Entrevista con el autor polifacético
Luis Eduardo Aute: «Hay hallazgos que superan al original»
Joan Isaac y Luis Eduardo Aute funden sus voces (a veces es difícil distinguirlas) en Auteclàssic. Al cantautor catalán siempre le ha gustado robar joyas. Así se llamaba su anterior obra, Joies robades, en el que adaptó al catalán a Serrat, Paolo Conte, Sabina y su admirado Aute, entre otros. Pero en este disco recién publicado la implicación del homenajeado es total: hasta le ha hecho un retrato que se incluye en la carátula.
Joan Isaac y Luis Eduardo Aute funden sus voces (a veces es difícil distinguirlas) en Auteclàssic. Al cantautor catalán siempre le ha gustado robar joyas. Así se llamaba su anterior obra, Joies robades, en el que adaptó al catalán a Serrat, Paolo Conte, Sabina y su admirado Aute, entre otros. Pero en este disco recién publicado la implicación del homenajeado es total: hasta le ha hecho un retrato que se incluye en la carátula.
Por Núria Martorell, para El Periódico
–Ya en el 2007, recorriendo el barrio de Gràcia, que le cobijó cuando tenía solo 8 años, adelantó que publicaría un disco en catalán. Pero no se refería a este Auteclàssic, ¿verdad?
–En ese paseo con EL PERIÓDICO empezó todo. Mi idea era escribirle una canción a la plaza de Rovira, ayudado por Joan Isaac y Miquel Pujadó, e ir sumando composiciones. Mientras, ellos me iban traduciendo algunas de mis piezas y como yo tardaba en entrar al estudio, Joan me pidió si podía irlas grabando él.
–Que le robó el disco, vaya...
–Nooo. Son traducciones suyas y me pareció de lo más coherente. Yo estoy de invitado.
–Con él canta a dúo la mitad del repertorio. ¿Fue Isaac quién le indicó en qué piezas le requería?
–Según las iba escuchando, yo me iba animando. Este disco es una joya, absolutamente a contracorriente: es el disco que no hay que hacer en estos tiempos. ¡Un álbum de cuarteto de cuerda y piano! Es la primera vez que se graban todas las canciones de un autor no catalanoparlante traducidas al catalán en un mismo lanzamiento. ¡Y qué bien suenan! Tengo la sensación de que originariamente se podrían haber escrito en catalán. Y hay algún hallazgo que supera al original.
–Son versiones con ciertas licencias. Por ejemplo, en Dos o tres segons de tendresa le han añadido a la letra ¡un cuarto segundo más!
–Y queda muy bien. Son cosas de la métrica. Además, un segundo más no es mucho, ¿no?
–¿Y qué opina del guiño a la música de Cinema Paradiso de Ennio Morricone en su mítica Cine, cine, cine?
–Precioso. Un homenaje estupendo. Cada vez que lo escucho me pone los pelos de punta.
–Volviendo al principio, ¿en qué ha quedado la canción Plaça Rovira?
–Está casi acabada y me la reservo para el disco que compondré yo, todo en catalán, con letras muy sencillitas.
–En 1967, J. M. Andreu le tradujo Aleluya y Rojo sobre negro al catalán. ¿Por qué no se han incluido?
–No era lo oportuno. Además, Al·leluia era una traducción de una primera versión que retoqué.
–Su último recital en el Palau se lo dedicó a Els Setze Jutges, «los primeros en reivindicar una determinada ética y estética». ¿Se les ha reconocido realmente su labor?
–Por desgracia, no. Hay una desmemoria y desinformación total.
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