Una catedral de canciones
Serrat es un artista en constante búsqueda, como lo prueba su próximo disco sobre Miguel Hernández
Serrat es un artista en constante búsqueda, como lo prueba su próximo disco sobre Miguel Hernández
Después de haber escrito Serrat, canción a canción y de haber participado a finales del año pasado en Algo personal, su Cancionero Oficial, sigo encontrando nuevas revelaciones en la obra de Joan Manuel Serrat que no podrá ser nunca un capítulo cerrado para quien se adentre en las claves de sus canciones. El cantautor catalán es una fuente inagotable de poesía, un artista plural e irrepetible al que siempre se regresa. En lo personal nunca podré olvidar su participación en el documental En medio de las olas que Pepe Freire y yo hemos realizado sobre mi padre, el poeta gaditano José Manuel García Gómez. Que Serrat haya recitado junto a Javier Ruibal una elegía dedicada por mi padre a Antonio Machado en los años cincuenta es un regalo cargado de simbolismo y de complicidad hacia mi persona, un regalo que me hizo viajar en el tiempo hacia esa primera vez en la que escuché Pueblo blanco o Barquito de papel y en el que todo cambió para aquel adolescente que se buscaba a sí mismo.
Se equivocan aquellos que piensan que Serrat es un artista clausurado que vive de las canciones del pasado, de la época gloriosa de la que nacieron discos como Dedicado a Antonio Machado o Mediterráneo. Sus recitales no han sido nunca una perezosa invocación a la nostalgia y esta última gira le ha permitido ofrecer una antología de su obra que abarca todas las épocas. Por eso al lado de Mediterráneo o de Penélope (sometidas a nuevas lecturas) han asomado De vez en cuando la vida, Bienaventurados, Y el amor, La bella y el metro o algún capítulo de su último trabajo, el lírico Mô que muchos ni se han preocupado en escuchar porque la obra de Serrat en catalán sigue siendo ignorada por muchos de sus seguidores.
Los recitales de esta última travesía de Serrat han servido también para darle su sitio preferente a quien ha vestido tantas veces y tan prodigiosamente sus canciones. Me refiero al maestro Ricardo Miralles que ha significado lo mismo para el cantautor del Poble Sec que Rauber o Jouannest para Jacques Brel. Estos recitales de Serrat con Miralles muestran al artista sin máscaras ni efectismos y con ese modo suyo de entender el oficio, de hacer que sus canciones tengan esa calidad fosforescente y suave de sueño recordado como a él le gusta decir citando a Gil de Biedma y su poema Desembarco en Citerea.
Cuando el cantautor catalán sale al escenario sabe que sus canciones han traspasado todos los ámbitos y fronteras que puedan imaginarse, latiendo en el corazón como coplas arrebatadoramente modernas que se miraran en la galería de espejos de la vida. Pero esa verdad tan absoluta jamás le ha llevado a los caminos de la autocomplacencia y cada nuevo trabajo lo ha defendido como si fuera el primero. Serrat, ya se sabe, es un clásico y lo es desde hace tiempo. Pero nunca está de más reivindicar al artista del presente, al de ahora mismo, al que sigue proyectándose hacia el futuro. La vigencia de Serrat, su modo de compartir con su público la catedral de sus canciones, constituyen una excepción en unos tiempos en los que se ha impuesto la superficialidad en tantísimos órdenes de la vida. ¿Cuántos artistas de hoy en día que venden millones discos ignoran los secretos que encierra una canción que vibra en los rincones del alma con el mismo efecto de un buen poema?
Que Serrat es un artista en constante búsqueda lo prueba el último disco que está grabando en el que regresa a la obra de Miguel Hernández. Fue en las postrimerías de 1972 cuando apareció su disco dedicado al poeta de Orihuela, un trabajo de asombrosa coherencia y unidad, espléndidamente arreglado por Francesc Burrull. Treinta y siete años más tarde llegará Hijos de la luz y de la sombra que tendrá como arreglista de excepción a Joan Albert Amargós que ya había trabajado con el cantautor en Serrat Sinfónico. Hijos de la luz y de la sombra tomará su título de un tríptico de poemas amorosos de Miguel Hernández que los estudiosos del poeta sitúan en lo más alto de su obra. Este trabajo se fundirá de manera especial al centenario del poeta y supondrá la segunda parte de aquel disco inolvidable dedicado al autor de El rayo que no cesa. Será muy hermoso volver a sentir a Miguel Hernández en la voz de Serrat con la madurez del tiempo transcurrido, con las tres heridas del poeta, la del amor, la de la vida, la de la muerte, acurrucándose nuevamente en los acordes de su guitarra.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
El fotógrafo Maxi Vernazza publica Alguien en el mundo, un libro que reúne imágenes de Charly García tomadas entre 1998 y 2008, durante una de las etapas más intensas de su trayectoria: los años atravesados por el concepto Say No More. El volumen nace de casi dos mil fotografías, analógicas y digitales, y recorre escenarios, viajes, estudios, hoteles y momentos cotidianos del músico argentino.