Primera gira latinoamericana
Silvia Pérez Cruz deslumbró en Buenos Aires
La talentosa cantante y compositora catalana Silvia Pérez Cruz, deslumbró anoche al público porteño en el ND Teatro donde, acompañada por un trío de cuerdas, se impuso desde su versatilidad musical, su maravillosa voz y su naturalidad a la hora de plantarse en el escenario.
La talentosa cantante y compositora catalana Silvia Pérez Cruz, deslumbró anoche al público porteño en el ND Teatro donde, acompañada por un trío de cuerdas, se impuso desde su versatilidad musical, su maravillosa voz y su naturalidad a la hora de plantarse en el escenario.
Sílvia Pérez Cruz en su concierto chileno.
© Cortesía
Télam | Romina Grosso - "La música es libertad", dijo Silvia Pérez Cruz en un pasaje del recital, sintetizando el espíritu de una propuesta ecléctica en la que conviven habaneras, flamenco, fado, y jazz, todo aunado por la sólida interpretación de la joven, pero también por un elaborado trabajo en los arreglos.
En pleno auge de su carrera, Silvia encaró su primera gira latinoamericana que la llevó a visitar Uruguay, Chile y ahora Argentina. Si bien había visitado Buenos Aires hace diez años en el marco del ciclo Inmigrasons —ciclo de música catalana y argentina—, nunca se había presentado en solitario.
Bella y despojada, la artista nacida en 1983 en el pueblo de Palafrugell —norte de Cataluña— impactó con una voz plagada de recursos, pero también con su asombrosa fuerza interpretativa.
Así con la voz al frente y mandando, fue entregando canciones propias y de otros compositores que supo hacer suyas como la bella pieza peruana Mechita, y una versión personal del emblemático Carabelas nada, de Fito Páez.
Entre sus creaciones fue mechando piezas como Memoria de pez y Diluvio universal, de su primer disco en solitario 11 de novembre —un homenaje a su padre—, con otras como Verde y No hay tanto pan, de su nuevo disco Domus —casa en latín—, compuesto e interpretado para Cerca de tu casa, un documental sobre el drama de los españoles que perdieron sus casas con la crisis bancaria de 2011.
Con espontaneidad, Silvia transmitió la alegría de cantar y de estar en Argentina, una energía que contagió a un público afectuoso y efusivo que no dejaba de halagarla y pedirle temas, y que también llegó a los músicos que la acompañaron anoche.
El contrabajista Miquel Àngel Cordero, el violonchelista Joan Antoni Pich y el violinista mexicano Carlos Monfort, también fueron protagonistas y potenciaron la personalidad de la cantante, a partir de cuidados arreglos, una dinámica necesaria y calidad musical.
En dos horas y medio de recital, sorprendió con el fado Extraña forma de vida (conocido por Amália Rodrígues), que cantaba entre muchas otras canciones en las que según el momento, utilizó envolventes vibratos, y en otros acudió al canto más ancestral.
Para los bises subieron al escenario Juan Quintero, Mariano Cantero y Andrés Beeuwsaert, del grupo Aca Seca Trio, para cantar a cuatro voces Vidala del último día.
Luego se dio el gusto de cantar el tango Nostalgias, junto al bandoneonista Rodrigo Mercado, que conoció estos días en el bar de Roberto, un clásico de la bohemia porteña; para llegar al final con un emblema de la música española Gallo Rojo, Gallo Negro.
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