Tiernamente amigos
dos pequeños vagabundos a lomo de río.
En nuestro pequeño bote de madera
íbamos pariendo luz de primavera.
A los trece, un niño no miente cariño
y les puedo asegurar
que no tuve nunca más
un amigo igual.
Nos juramos de por vida ser amigos fieles,
entre novias y poemas, risas y burdeles,
nunca separarnos, libertad o muerte,
siempre defendernos, sueño adolescente.
A los diecisiete, vida es utopía,
y les puedo asegurar
que no tuve nunca más
un amigo igual.
Desandamos tantas veces el camino andado.
Él perdió su fe y a veces nos telefoneamos.
Ya no tiene gracia nuestra verborragia.
Yo sigo montado sobre el mismo río,
él vendió sus sueños y acortó caminos,
mas les puedo asegurar
que no tuve nunca más
un amigo igual.
Él perdió lo suyo y yo también perdí lo mío,
algo nos cambió el perfume tierno del estío.
Entre bambalinas yo juego a estar vivo,
él cepilla un perro todos los domingos;
ya no creo que recuerde nuestro río,
mas les puedo asegurar
que no tuve nunca más
un amigo igual.
Aún recuerdo su sonrisa y siento que el destino
es como algunas botellas donde duerme el vino:
unas se conservan y otras se avinagran,
y aunque el tiempo mate ciertas bellas almas,
siempre guardo lo que fuera suyo y mío,
y les puedo asegurar
que no tuve nunca más
un amigo igual.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
No es fácil sobresalir entre la vorágine de propuestas que luchan por conquistar un espacio en el disputado hábitat sonoro. Muy lejos de esa competición se encuentra Azimut, el nuevo trabajo de Joan Isaac junto a Eduard Iniesta, que se instala en otro ecosistema creativo.