Carpe diem
Por el hoy engendrado sin placer ni deseo.
Por los mañanas que alzarán el velo del calendario
solamente para hallar la desnudez del tiempo.
Por el viejo que odia la sensatez que le privó de vivir.
Por la mujer que nunca se pregunta si vive.
Por las rosas de un día que se creyeron eternas.
Por el cuerpo que de joven no osó entregarse.
Por la inútil lágrima que nadie te enjuga.
Por el escalofrío que dulcemente te ofrece el miedo.
Por tantos corazones ignorantes de cuántos latidos les esperan
antes de que se detenga el carrusel de la sangre...
Carpe diem..
Por las calles que desgastan las suelas del tedio.
Por el olvido que acumulan los silencios del mar.
Por la luz espectral de heladas estrellas
que murieron antes de tener nombre.
Por los ataúdes subterráneos que transportan fatiga.
Por la melancolía del vaivén ciudadano.
Por el vals que mil neones bailan en los tejados
mientras ocultan el cielo a los ojos de los paseantes.
Por la palabra presa en la madriguera de la impotencia,
la palabra que ya no sabe clavarse en la médula del Tiempo.
Por la vaga rutina de ruidos y gestos
repetidos maquinalmente desde que el mundo es mundo...
Carpe diem.
Por el perro que fichó al enterrar a Wolfgang.
Por el hambre de Bartok y el coñac de Lautrec.
Por la música muda que Ludwig intuía.
Por la oreja cortada del loco de los girasoles.
Por el metal que acogió Maiakovski en su corazón.
Por los gusanos que se hartaron con la carne de Rimbaud.
Por el whisky engullido por Bogart y John Huston
y el agua que llenó los pulmones de Virginia Woolf.
Por los treinta años de Salvat en la mirada de lord Byron.
Por el patíbulo podrido que esperaba a Villon,
el mármol donde Rodin aprisionó a Camille
y el pus que cubrió las flores de Baudelaire...
Carpe diem.
Por el Grial que se convierte en ceniza en cuanto lo tocas.
Por el amor que a menudo muere al hacerse.
Por el horizonte que retrocede cuando avanzas
y te obliga a caminar, y no te concede reposo.
Por los dioses que los hombres crean a su imagen.
Por la sombra de la Nada que te lleva de la mano.
Por todos aquellos caminos descartados
que nunca sabremos a dónde nos habrían llevado.
Por los errores y los aciertos, los gritos y los susurros,
los anhelos y el dolor, la tiniebla y la luz,
y por el gran juego de azar que a todos nos hermana
hasta que nos toque comer las flores por la raíz...
Carpe diem.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Grabado en París en dos etapas, en 1979 y 1983, Altea recupera el encuentro creativo en el exilio de Patricio Castillo y Osvaldo "Gitano" Rodríguez, dos nombres vinculados a la Nueva Canción Chilena. El álbum permaneció inédito durante décadas hasta que un proceso de restauración, remezcla y remasterización realizado por el sello y estudio Árbol de Sonidos permitió recuperar unas grabaciones marcadas por una mirada más íntima sobre el exilio.