La canción del ladrón
Cuando yo era pequeño
cortejaba y presumía,
alpargata blanca al pie
y pañuelo en la cintura.
¡Adiós, clavel morenito!
¡Adiós, estrella del día!
Y ahora, que ya soy mayor,
me he pasado a la mala vida.
Me he puesto a robar,
oficio de cada día.
Robé a un arriero
que venía de la feria,
le quité todo su dinero
y el género que traía.
Cuando tenía bastante dinero,
he robado también a una niña,
le robé con falsedad,
diciéndole que me casaría.
La justicia me ha detenido
y a prisión oscura me ha llevado.
La justicia me ha detenido
y me hará pagar con la vida.
Versió de Marina Rossell:
Mientras yo iba creciendo
la miseria me consumía.
Mi padre está en prisión
mi madre trabaja y grita.
Tantas muertes frente a mí
me enseñan a amar la vida,
la de hoy y la de aquí
no la que al cielo nos guía.
Adiós barrios del arrabal
adiós ciudad húmeda y gris.
Cuando me hice mayor
fui buscando una salida:
aprendiz de bandolero
no solo, sino en cuadrilla.
No robé para ser rico,
ricos demasiados había,
sino para tener pan
y defender la justicia.
Adiós compañeros de arrabal
adiós, ciudad húmeda y gris.
Un pobre chupatintas
ha mentido, por mi vida,
dice que me vio disparar
con armas que no tenía.
Un juez me ha condenado,
la sentencia me leía.
Verdugos me han dado muerte
con una cruel sangría.
Amigos, moriré cantando
canciones de la tierra mía
¡son canciones de libertad
por ella pierdo la vida!
Adiós, vida mía, adiós,
adiós dulce tierra mía.
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