En mi mente que desconozco
(Raimon)
llegan palabras conocidas,
guiones, vocales, consonantes
y hasta signos de exclamación,
dos puntos, acentos y comas
que, para decir lo que por ti siento,
creo que no sirven para nada
no sirven para nada
En mi mente que desconozco
hallo imágenes sin palabras
y aquellos árboles frutales,
que hace ya tiempo que no veo,
contentos se echan a bailar;
sobre una mar de agua muy limpia
pasean bellos y frondosos
bellos y frondosos.
En mi mente que desconozco
arrozales abren sus puertas
a juguetonas lunas llenas,
que entre naranjo y limonero
y almendro y melocotonero,
van siguiendo a todas las sombras
detrás de pinos y algarrobos.
de pinos y algarrobos.
En mi mente que desconozco
se acerca un gran interrogante,
quiere abrazar todas las letras
que forman la palabra Amor.
Las letras cambian de lugar
y forman la palabra Roma
y ríen con complicidad
con complicidad.
A mi mente que desconozco
llegan los años que vivimos
juntos, hondos, llenos de vida,
y, deseosos, hacen señas
a los que no han llegado aún
diciéndoles: venid, mirad
lo bien que aquí estamos nosotros
aquí estamos nosotros.
En mi mente que desconozco
otros años que no vivimos,
poco a poco van acercándose,
los contemplan un tanto incrédulos,
no ven cómo podrán vivir
intensamente como aquellos,
creen que ellos son diferentes
que ellos son diferentes.
A mi mente que desconozco
como estallido, llegan flores
vistiendo sus colores limpios,
rosas, anémonas, jazmines,
dalias, claveles y camelias,
amapolas, geranio, adelfas
y otras que yo no sé decir
yo no sé decir.
A mi mente que desconozco
y a mi cuerpo llegas sonriendo
y me dices te amo,
al tiempo que yo te digo que te amo.
Es un instante que nos hace más libres,
en que todos los pájaros del mundo
de pronto se echan a volar
se echan a volar.
(1986)
Traducción: Miquel Pujadó
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