Festival BarnaSants 2009
Albert Pla, de la canción-protesta a la canción-a-tomar-polculo
Algo tendrá Albert Pla que llena teatros programe los días que programe. Seguramente será porqué gusta o no gusta, pero jamás deja indiferente.
Algo tendrá Albert Pla que llena teatros programe los días que programe. Seguramente será porqué gusta o no gusta, pero jamás deja indiferente.
La regla para medir a Albert Pla, si existiera —y de antemano les digo que no existe ni puede existir—, tendría unas unidades de medida desconocidos incluso para los más sabios. Pla jamás ha sido un tipo militante en nada. Jamás ha buscado remover conciencias. Jamás ha sido ni ha hecho bandera de nada. Jamás se le ha visto en ningún evento solidario, político, social o deportivo.
Sin embargo ni los más comprometidos trovadores catalanes han hecho un retrato tan demoledor de la burguesía catalana como el “Papa, jo vull ser torero”; ni los más militantes trovadores chilenos o cubanos un ataque tan corrosivo al imperialismo yanqui como “La colilla”; ni alegato más claro y preciso contra los prejuicios raciales como “Joaquín el Necio”, ni nadie ha tenido lo que se ha de tener para dedicarle al Borbón —perdón, Su Majestad Juan Carlos I— una canción como “Carta al rey Melchor”.
Albert Pla es transgresor y —lo he dicho en más de una ocasión— convierte la canción-protesta en canción-a-tomar-polculo. Pero que nadie se engañe, bajo esta capa de feísmo y de aparente transgredir por transgredir se esconde un artista meticuloso, preciso, que concibe el espectáculo como un todo, con su escenografía, sus luces, sus entradas perfectamente guionadas, sus ensayos y una organización que a veces me gustaría encontrar en más de un trovador al uso.
Y este es el espectáculo que nos ofreció el viernes en el Teatre Joventut de L’Hospitalet. En un teatro con todo el papel vendido y una hora y media por delante que supo a poco, Albert Pla presentó su espectáculo totalmente en solitario basado en su último disco La diferencia. Mientras canta, toca la guitarra, controla el sonido y enciende y apaga los focos de un espacio hecho de luz, desde el que mira la delgada línea que marca la diferencia entre el bien y el mal.
Albert Pla —como todo buen transgresor— tiene grandes defensores y grandes detractores, pero nunca deja a nadie indiferente.
Y para mí, que quieren que les diga, es un genio. Un gran genio.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
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El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.
No es fácil sobresalir entre la vorágine de propuestas que luchan por conquistar un espacio en el disputado hábitat sonoro. Muy lejos de esa competición se encuentra Azimut, el nuevo trabajo de Joan Isaac junto a Eduard Iniesta, que se instala en otro ecosistema creativo.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.