El recorte sobre el folclore argentino que propone el nuevo filme del veterano realizador español Carlos Saura y que mañana llega a los cines locales, ofrece una variedad musical inconsistente que, bajo la dirección musical de Lito Vitale, no logra definirse estéticamente.
El cineasta español Carlos Saura se adelantó con una charla al estreno de Zonda, folclore argentino, su más reciente creación, que cerrará con una función especial la 11a. edición de Pantalla Pinamar, con récords de asistencia del público y calidad en sus títulos.
Acompañado por los productores Marcelo Schapces y Mariana Erijimovich, Saura explicó que el Zonda "es ese viento caliente que baja del norte y ésta es mi tercera película rodada en la Argentina: primero fue El sur, sobre el cuento de Jorge Luis Borges, y luego Tango, que en 1998 me hizo permanecer varios meses en Buenos Aires".
El cineasta español Carlos Saura, autor de obras como Cría cuervos y Carmen, filmó en Buenos Aires Zonda, folclore argentino, un tributo a la música autóctona nacional -y muy especialmente a Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui- que cuenta con 20 números musicales y la participación de artistas como Soledad Pastorutti, Pedro Aznar, Liliana Herrero y Lito Vitale, entre muchos otros.
"Estas películas musicales de Saura tienen una mixtura que se relaciona con el trabajo con la luz, el movimiento y la música", destacó a Télam Marcelo Schapces, quien junto a Alejandro Israel y Mariana Erijimovich fueron los productores locales de este largometraje sobre la música y la danza folclórica argentina.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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