Año de la Cançó
Nos hacen falta canciones de ahora
Lluís Serrahima publicó en la página número 15 del número de enero de 1959 de la revista "Germinàbit" este manifiesto que ha sido considerado el punto de partida del movimiento de la «Nova Cançó». Se cumplen ahora 50 años y lo celebramos publicando su texto íntegro.
Lluís Serrahima publicó en la página número 15 del número de enero de 1959 de la revista "Germinàbit" este manifiesto que ha sido considerado el punto de partida del movimiento de la «Nova Cançó». Se cumplen ahora 50 años y lo celebramos publicando su texto íntegro.
Tenemos que cantar canciones, pero nuestras y hechas ahora. Nos hacen falta canciones que tengan una actualidad para nosotros. Todo el mundo ha cantado hasta ahora las que podemos llamar de siempre, y de éstas, tal vez sólo las más conocidas; sin embargo hemos dejado de lado otras magníficas que corren el peligro de ser olvidadas, y quizás por culpa de una excesiva intromisión de canciones extranjeras. Es muy loable, e incluso necesaria esta intromisión desde otras tierras, pero eso no debe privar nunca que se sigan cantando las nuestras, sean tristes o alegres, sean como sean: por el hecho de ser nuestras tenemos la obligación de no olvidarlas. Ahora bien, es grave que no se hagan de nuevas, yo al menos no las he oído. Podemos atribuirlo a las circunstancias, pero de canciones se pueden hacer de muchos tipos y formas, además, estas circunstancias no pueden por sí mismas privar a un pueblo de sus canciones. Es precisamente en momentos difíciles que han nacido gran número de canciones, de las más bonitas, aquellas que los pueblos han transformado en una especie de oración colectiva.
Se trata, pues, que salgan canciones de ese momento nuestro. Las últimas generaciones ya lo hicieron: Rodoreda, Nicolau, Morera, Vives... que entonces eran jóvenes. Hicieron canciones que todos seguimos cantando.
¿Qué hacen los músicos que ahora son jóvenes? Las generaciones futuras podrían decir de nosotros que fuimos una generación que no supo hacerse sus propias canciones, en realidad podrían decir que apenas cantamos.
Fijémonos en Francia, qué pasa: de cualquier tema, de cualquier hecho, importante o no —esto da igual— surge una canción: y ¡qué canciones!
¿Estamos demasiado intelectualizados? ¿Tendremos miedo a cantarlas si las hacemos? Exactamente no lo sabemos, pero algo pasa.
En las plazas de los pueblos se bailan sardanas; se bailan muchas de compositores nuevos. Hay poetas y ¡más que están saliendo! También tenemos músicos. ¿Qué pasa? Vamos cada uno por su lado o simplemente estamos distraídos.
¿Os imagináis si como en Francia tuviéramos este tipo de trovadores como son los "chansonniers", que fueran por los pueblos y por todo el país cantando canciones nuestras? ¡Las canciones francesas, italianas, mexicanas y muchas otras, son muy escuchadas por todos! Pero no quiero ser demasiado optimista. Quizás con el tiempo lo conseguiremos. De momento, ¿por qué no intentamos hacer nuestras propias canciones y cantarlas?
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.
El cantautor valenciano Feliu Ventura presentó el 12 de marzo en la sala Paral·lel 62 de Barcelona su nuevo disco Tot el que hem guanyat perdent (Todo lo que hemos ganado perdiendo), en un concierto dentro del Festival BarnaSants marcado por una sonoridad más rockera y electrónica de lo habitual. Acompañado por una formación en formato power trío con teclado y una escenografía minimalista, Ventura defendió las siete canciones del nuevo trabajo junto a piezas emblemáticas de su repertorio.
Los cuatro referentes de la música chilena compartirán escenario el próximo 25 de abril en el Parque Estadio Nacional en la primera edición del festival Canción Nacional. El encuentro reunirá a figuras clave de la Nueva Canción Chilena y el Canto Nuevo en una cita concebida como acto de memoria colectiva y celebración.
Ayer sábado, el Teatre Principal de Inca (Mallorca) se convirtió en el escenario de "60 anys de l’amor perdut", un emotivo concierto homenaje organizado por el festival BarnaSants para honrar la figura de Joan Ramon Bonet el undécimo integrante de Els Setze Jutges, coincidiendo con las seis décadas de su breve pero influyente trayectoria musical.
La cantautora catalana Judit Neddermann presenta Llibert, un tema dedicado a su abuelo fallecido hace dos años, en el que reflexiona sobre la vida y la muerte como un ciclo continuo. La canción, publicada en la misma fecha de su muerte, se acompaña de un videoclip rodado en espacios significativos para su memoria familiar.