I Talleres-Stage CANCIONEROS
La importancia de una buena foto
Vivimos en un mundo rodeado de imágenes. Se hace inconcebible pensar en un centro urbano, o incluso en un mundo, donde la imagen —en una revista, en una pantalla de un ordenador o de un televisor o en cualquier producto que puedas encontrar en cualquier tienda— no esté presente.
Vivimos en un mundo rodeado de imágenes. Se hace inconcebible pensar en un centro urbano, o incluso en un mundo, donde la imagen —en una revista, en una pantalla de un ordenador o de un televisor o en cualquier producto que puedas encontrar en cualquier tienda— no esté presente.
Juan Miguel Morales
© Alain Gutiérrez
En el mundo de la música, desde antes de la creación de la industria pero especialmente a partir de entonces, la imagen ha sido fundamental para definir un proyecto musical (me niego a utilizar el adjetivo “producto”).
La foto ha subrayado —si no potenciado— la “épica” del artista.
Desde una fotografía efectiva —no necesariamente efectista— se puede ayudar al artista a conectar con todo un público potencial que aun lo desconoce pero con el que comparte una filosofía o una estética determinada.
Hay muchos ejemplos para ilustrar lo que afirmo: los Rolling Stones, por ejemplo, le deben su perfume de eterna irreverencia más que a su música —que se ha vendido internacionalmente y en un idioma que no todo el planeta entendía— a una acertada imagen fotográfica que ha sabido expresar la actitud inconformista y contracultural del proyecto.
Los flequillos que tanto impactaron en su día desde las portadas de los discos de los cuatro Beatles y toda su posterior evolución estética —y ética—.
No vestían igual ni posaban del mismo modo los Beatles de Love Me Do (62) que los Beatles de Strawberry Fields Forever (67).
En el mundo de la canción de autor, la imagen de Bob Dylan en sus inicios —también, como en el caso de los Stones o The Beatles, proyectada a nivel internacional— o la de Raimon desde Cataluña y el Estado español, nos supo expresar que se trataban de jóvenes de origen obrero, conocedores de la realidad social de sus entornos y alejados de los amaneramientos de un mundo del espectáculo decadente.
Una foto acertada es fundamental para un artista de la canción, como una mala foto puede ser desastrosa, porque no comunicará, o lo hará erróneamente.
Personalmente, cuando planteo una sesión fotográfica para un proyecto musical concreto, me es fundamental conocer de primera mano qué pretende comunicar el cantautor o el grupo en cuestión.
Me interesa saber si están trabajando en una colección de canciones marcadas por una actitud extrovertida o introvertida, si el sonido que están elaborando es más urbano o todo lo contrario, si las letras son más sociales o narran vivencias personales o historias surrealistas y, así, todas las características que me den pistas para crear una imagen que ayude a entender y a potenciar el trabajo musical en el que estoy participando.
Considero que solamente así puedo lograr una fotografía satisfactoria que pueda apoyar y definir un proyecto musical.
La iluminación, el objetivo a utilizar y todos los demás elementos necesarios estarán determinados, siempre, por la imagen que se ha decidido buscar y definir.
El Covard (El cobarde) es el décimo disco publicado por el cantautor catalán Josep Andújar “Sé”. Incluye una habanera titulada Onades dins del cor (Olas en el corazón), escrita por el autor con música de Llorenç Fernández, canción que encarna la esencia de este nuevo trabajo realizado por un artista ligado a sus orígenes, al mar Mediterráneo, a la “Cançó de taverna” y marinera, a una cultura de tierra y mar que tras sus muchos años de oficio sigue aflorando en todas sus composiciones.
El cantautor barcelonés Enric Hernàez ha muerto a los 68 años. Considerado uno de los nombres más personales de la generación posterior a la Nova Cançó, exploró con libertad estilos como el pop, el jazz, la bossa nova y el rock, así como la musicalización de poesía.