Un ejemplo de militancia fue sin lugar a dudas la de Franco Lucà (1949-2008) de cuya iniciativa nació Maison Musique, un centro integral destinado a la música en la ciudad piamontesa de Rivoli.
El edificio fue construido en 1907 y diseñado por Eugenio Mollino como Matadero frigorífico para el abastecimiento de carne en Rivoli y sus alrededores y ésta fue su función hasta 1991 cuando la dura normativa alimentaria europea obligó al cese de las actividades. Más tarde el edificio fue restaurado y cedido por la municipalidad en mayo de 2004 al Centro Regionale Etnografico Linguistico para su explotación como centro cultural.
CANCIONEROS.COM viajó la semana pasada al Piamonte, región al noroeste de Italia, invitada por el Club Tenco. Durante nuestra estancia en el país transalpino pudimos conocer tres valientes experiencias relacionadas con la música en un país que inventó la palabra cantautor.
Quien se mete en eso de la cantautoría lo hace por vocación, solidaridad, complicidad, locura y, por encima de todo, militancia.
La militancia es esa necesidad personal y subjetiva de hacer cosas porque uno cree que debe hacerlas, sin esperar nada a cambio —o casi nada, que no es lo mismo pero es igual—.
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.
El compositor e intérprete Borja Penalba presenta "La suite de Parlavà", su segundo trabajo bajo la marca "Giròvag", un álbum de once canciones nacido de un retiro reparador que presentará en vivo este domingo 27 de marzo en La Fàbrica, en el marco del Ciclo de canción de autor BarnaSants.

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