Hace 5 años moría Luis Alberto Spinetta, un músico que, a partir de una carrera brillante, plagada de inspirados discos en donde combinó sutiles melodías y armonías con poéticas letras, influidas en muchos casos por filósofos, pensadores y poetas, y una postura intransigente ante los permanentes intentos del mercado por banalizar las expresiones artísticas, dejó un invaluable legado que sienta un precedente difícil de ignorar para sus colegas.
La obra de este artista se caracterizó fundamentalmente por la búsqueda musical incansable, con un alto valor estético como guía; y el alto nivel poético en sus letras, influenciadas por pensadores como Friedrich Nietzche, Michel Foucault, Carlos Castaneda y Carl Gustav Jung, y artistas de diferentes disciplinas como Vincent Van Gogh, Arthur Rimbaud y Antonin Artaud, entre otros.
El músico argentino Luis Alberto Spinetta "El Flaco", uno de los compositores de rock más populares del país, murió ayer a los 62 años víctima de un cáncer de pulmón.
Autor, guitarrista y cantante, pero también poeta y pintor, el “Flaco” supo colmar de una elevada concepción estética a cada uno de los pasos que dio desde su nacimiento, el 23 de enero de 1950 en el barrio porteño de Belgrano.
Luis Alberto Spinetta publicó una carta en la cuenta de Twitter de su hijo en la que confirmó que padece cáncer de pulmón pero que se encuentra bien y en pleno tratamiento.
En un escrito realizado desde Buenos Aires, el intérprete conocido como ‘El flaco’, indicó que está luchando contra la enfermedad.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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