El 6 de febrero de 1982 un grupo de artistas llegados desde Rosario, a los que desde entonces se llamó la Trova Rosarina, sacudió fuertemente la escena del popular y emblemático Festival de La Falda para dar inicio a una corriente estética que desde entonces ha dejado huella en la música popular argentina.
"Lo primero que cabe aclarar es que cuando llegamos a La Falda no nos conocía ni nuestra familia.
A cuatro décadas de la publicación de Tiempos difíciles, disco que corporizó un singular movimiento estético brotado de un grupo de jóvenes de Rosario, varios de aquellos —encabezados por Juan Carlos Baglietto quien fuera la voz y la firma de aquel álbum— lo celebraron la noche del viernes junto a un público exultante que colmó el primero de dos recitales en el porteño Teatro Ópera.
"Que ustedes sigan respondiendo de esta manera, en parte será mérito, pero en parte es también complicidad", resumió sabiamente Baglietto hacia el final de un show de poco más de dos horas de duración donde se desplegó el grupo conformado a inicios de 2019 y que completan Silvina Garré, Jorge Fandermole, Adrián Abonizio, Rubén Goldín y Fabián Gallardo.
Ayer sábado, el Teatre Principal de Inca (Mallorca) se convirtió en el escenario de "60 anys de l’amor perdut", un emotivo concierto homenaje organizado por el festival BarnaSants para honrar la figura de Joan Ramon Bonet el undécimo integrante de Els Setze Jutges, coincidiendo con las seis décadas de su breve pero influyente trayectoria musical.
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.

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