El MNC bregaba por la integración musical de un mapa disgregado. La propuesta, de la que la artista tucumana Mercedes Sosa fue co-fundadora, fue revulsiva en ese tiempo que era, precisamente, el tiempo del folclore de masas. "Bajo un éxito comercial sin precedentes, la maquinaria del folclore incorporaba cuidadosamente lo que le servía y desechaba lo que creía inconveniente", explicó el músico Santiago Giordano.
La piedra de toque de la mirada canónica del folclore argentino (el tradicionalismo) se erigió sobre la Zamba de Vargas, aquella obra anónima consagrada por Andrés Chazarreta en 1906, que remite al triunfo de las fuerzas leales a la Nación sobre las montoneras; el triunfo de Bartolomé Mitre sobre Felipe Varela.
A diez años de su fallecimiento, la figura de Mercedes Sosa aparece —en la perspectiva del tiempo— como un inmenso acto de integración cultural, como una síntesis de los regionalismos y las corrientes estéticas de nuestra música y, acaso, aun siendo el nombre de mayor proyección internacional, su obra admite pensarse como un cauce que condensa, en su sola voz, a todo el folclore argentino.
El Festival BarnaSants 2026 iniciará el 27 de enero, en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, su 31.ª edición con un concierto de homenaje al cantautor Lluís Llach, que conmemorará el 50.º aniversario de los míticos conciertos de enero de 1976. El espectáculo reproducirá, medio siglo después el repertorio original íntegro de aquellos conciertos con la participación de artistas como Manel Camp, Santi Arisa, Borja Penalba, Gemma Humet o Joan Reig, entre otros.
Una grabación inédita de Mercedes Sosa, registrada en la televisión suiza en 1980 y restaurada 45 años después, permite redescubrir la voz de la cantante tucumana en pleno exilio, en un momento de plenitud artística atravesado por la tristeza del desarraigo y la imposibilidad del regreso.

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