Ayer se cumplieron cien años del estreno de la canción Alma Llanera, estrenada en 1914 con letra de Rafael Bolívar Coronado y música de Pedro Elías Gutiérrez y considerada en Venezuela como segundo himno nacional del país.
Con tan sólo 19 años de edad, el músico venezolano Pedro Elías Gutiérrez inauguró su primera obra musical titulada Sinfonía, en el imponente escenario del Teatro Municipal de Caracas. Su presentación generó la ovación de los espectadores quienes aplaudieron de pie el talento que este joven muchacho, que tiempo después fue merecedor de diferentes reconocimientos otorgados por el Estado venezolano.
Su inquietud por la música comenzó a los primeros años de edad y aunque no contó con el consentimiento de sus padres, Gutiérrez comenzó a cursar estudios con la ayuda del maestro Trino Gil, mostrando gran talento en la ejecución del contrabajo e instrumentos de cuerdas.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos