Nació en Mar del Plata, vivió en Nueva York y en París y falleció en Buenos Aires. Actuó en una película con Carlos Gardel y dejó su aporte en la banda sonora de películas nacionales y extranjeras.
Se estableció en Nueva York con sus padres cuando era niño, allí frecuentó tugurios poco recomendables donde se aficionó al juego, tuvo su primer bandoneón a los nueve años, conoció a Carlos Gardel —con quien apareció en una escena de El día que me quieras y el que le decía: "Pibe, vos tocás el bandoneón como un gallego"— y se salvó de morir en Medellín el 24 de junio de 1935 porque su padre no le permitió viajar en aquella gira aciaga.
A 25 años de su muerte, la figura del bandoneonista y compositor Astor Piazzolla impone una certeza: Nadie escribe tango sin acudir a su referencia y, acaso por esa misma razón, la obra del músico que atizó y amplió los horizontes de una estética también puede ser observada como un riesgo para aquellos que se detienen en la copia y en la repetición de un estilo.
Su legado trasciende un género (las bateas universales de Amazon lo ubican simultáneamente en las categorías del tango, el jazz, la música clásica y la world music), pero la pericia compositiva y la amplitud de su enfoque prevalecieron por afirmarse en ese lenguaje popular y local que tan bien conocía a pesar de su crianza neoyorquina.
A 20 años de su muerte, la figura del bandoneonista y compositor Ástor Piazzolla impone una certeza: ya nadie escribe tango sin acudir a su referencia y, a la vez, por el enfoque personal de su estética, su huella es difícil de seguir sin incurrir en la copia o en los límites del ejercicio de estilo.
Su legado trasciende un género (las bateas universales de Amazon lo ubican simultáneamente en las categorías del tango, el jazz, la música clásica y la “world music”), pero la pericia compositiva y la amplitud de su enfoque prevalecieron por afirmarse en ese lenguaje popular y local que tan bien conocía a pesar de su crianza neoyorquina.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.

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