El cantautor cubano Silvio Rodríguez interpretó diecinueve de sus mejores temas ante varios miles de mexicanos a quienes invitó a que se sintieran cómodos, "como en la sala de una casa".
Las cerca de 10.000 personas presentes en el Auditorio Nacional se volcaron con el cantautor apenas 10 minutos después de empezar la velada al hacer los coros en "Te doy una canción" y aplaudir los poemas de Fernández Retamar.
Silvio Rodríguez volvió a su primer hogar: la Casa de las Américas, a la que festejó con su música, casi con la ternura de un arrullo, en el 50 aniversario de la institución que lo vio nacer como trovador.
"Es un homenaje a Haydée Santamaría... fuimos y somos todavía sus amigos y lo queremos hacer en el marco del 50 aniversario de la Casa de las Américas", dijo el músico, en sus únicas palabras al inicio del concierto que los organizadores titularon "Con las mismas manos".
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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