El trovador cubano Carlos Varela afina su guitarra para una ambiciosa gira por Estados Unidos, una señal de que los intercambios culturales podrían sobrevivir al deterioro de las relaciones entre ambos países.
"El arte en general puede contribuir mucho a las relaciones entre vecinos (...) No nos podemos pasar tantos años tan lejos y tan cerca", dijo el músico de 47 años, vestido de negro de pies a cabeza.
Tras 12 años sin presentarse en Miami, el cantautor cubano Carlos Varela regresará en mayo para ofrecer un concierto en el Gusman Center for The Performing Arts.
Varela, de 46 años, se dio conocer a principios de la década de 1980 como uno de los exponentes más prometedores de la llamada "novísima trova', promoción de jóvenes valores que representó la continuidad del Movimiento de la Nueva Trova liderado por Silvio Rodríguez y Pablo Milanés.
El trovador cubano Carlos Varela se encuentra en EE.UU. tras una ausencia de once años y cinco de su último intento en el que se le negó la visa.
"Mientras los estadounidenses no puedan viajar a Cuba, si al menos lo pudieran hacer los músicos, eso ayudaría mucho", dijo Varela en una entrevista con Efe en Washington, donde se encuentra como parte de una gira que también le llevará a Nueva York y Los Ángeles.
Carlos Varela publica su octavo disco y lo está presentando en Centroamérica. En septiembre lo presentara en La Habana.
En esta producción Carlos Varela está acompañado de su banda integrada por Tony Rodríguez (piano), Néstor del Prado (bajo), David Suárez (Batería y Percusión) y Diana Fuentes (Voces); además de algunos músicos invitados como Rodney Barreto, Elmer Ferrer, Alejandro Bonzón, entre otros.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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