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DISCOGRAFÍAS
►Inti-Illimani   

►Violeta Parra   

►Patricio Manns   


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El texto pertenece al capítulo LVIII del libro ”Décimas – autobiografía en verso” (1966) de Violeta Parra. Patricio Manns al grabar en 1971 su musicalización cambió algunas palabras y localidades de la versión original impresa –aquí señaladas con letra cursiva–, omitendo además la última décima. En una grabación hecha por Inti-Illimani el mismo año vuelven al texto del libro permitiéndose sólo mínimos cambios. Aquí se presenta primero la canción como fue grabada originariamente por Patricio Manns y luego la versión de Inti-Illimani, con las modificaciones que hicieron sobre la versión de Violeta.

 

 

    

 


El exiliado del sur (o La exiliada del sur)

(Violeta Parra - Patricio Manns)

Un ojo dejé en Los Lagos
por un descuido casual,
el otro quedó en Corral
en un boliche de tragos;
recuerdo que mucho estrago
de niño vio el alma mía,
miserias y alevosías
anudan mi pensamiento,
entre las aguas y el viento
me pierdo en la lejanía.

Mi brazo derecho en Lanco
quedó, señores oyentes,
el otro por San Vicente
cayó, no sé con qué fin;
mi pecho en Curacautín
lo veo en un jardincillo,
mis manos en Maitencillo
saludan por Pelequén,
mi boca en Perquilauquén
sopla sobre un caramillo.

Se m’enredó en Tranapuente
un pie el cruzar una esquina,
y el otro en la Quiriquina
se me hunde mares adentro,
mi corazón descontento
latió con pena en Temuco
y me ha llorado en Calbuco,
de frío por una escarcha,
voy y enderezo mi marcha
por la cuesta ’e Chacabuco.

Mis nervios dejo en Collayque,
la sangr’en San Sebastián,
y en la ciudad de Chillán
la calma me baja a cero,
mi riñonada en Cabrero
destruye una caminata,
y en una calle de Itata
se me rompe el instrumento,
y paso por Nacimiento
una mañana de plata.

.........................

Versión interpretada por Inti-Illimani:

Un ojo dejé en Los Lagos
por un descuido casual,
el otro quedó en Parral
en un boliche de tragos;
recuerdo que mucho estrago
de niño vio el alma mía,*
miserias y alevosías
anudan mis pensamientos,
entre las aguas y el viento
me pierdo en la lejanía.

Mi brazo derecho en Buin
quedó, señores oyentes,
el otro en San Vicente
quedó, no sé con qué fin;
mi pecho en Curacautín
lo veo en un jardincillo,
mis manos en Maitencillo
saludan en Pelequén,
mi blusa en Perquilauquén**
recoge unos pececillos.

Se m’enredó en San Rosendo
un pie el cruzar una esquina,
el otro en la Quiriquina
se me hunde mares adentro,
mi corazón descontento
latió con pena en Temuco
y me ha llorado en Calbuco,
de frío por una escarcha,
voy y enderezo mi marcha
a la cuesta ’e Chacabuco.

Mis nervios dejo en Granero,
la sangr’en San Sebastián,
y en la ciudad de Chillán
la calma me bajó a cero,
mi riñonada en Cabrero
destruye una caminata
y en una calle de Itata
se me rompió el estrumento,
y endilgo pa’ Nacimiento
una mañana de plata.

Desembarcando en Riñihue
se vio a la Violeta Parra,
sin cuerdas en la guitarra,
sin hojas en el colihue;
una banda de chirigües
le vino a dar un concierto;
con su hermanito Roberto
y Cochepe forman un trío
que cant'al orilla del río
y en el vaivén de los puertos.

En la versión de Violeta Parra publicada en 1970:

* de niña vio el alma mía
** mi falda en Perquilauquén


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