Transitó por el "lado oscuro" y "murió" miles de veces, pero Manolo Tena, al que esta mañana ha vencido a los 64 años el cáncer del que se trataba desde hacía solo unos días en un hospital madrileño, estaba convencido de que también a esto sobreviviría y hacía ilusionado planes para su enésimo renacimiento.
La SGAE, de cuya Junta Directiva era miembro, instalará mañana, a partir del mediodía, la capilla ardiente del artista para que amigos, colegas y admiradores, que han convertido su fallecimiento en "trending topic" mundial en Twitter, puedan dar su adiós a uno de los últimos de La Movida madrileña.
Manolo Tena, que se dice "en recuperación", está "ahora mismo loco por vivir" tras dejar atrás un largo calvario con las drogas, glosado en un nuevo álbum y un documental en los que están muy presentes las personas que le ayudaron a levantarse tras tocar "fondos muy raros".
Fue él, productor de profesión, el motor de estos dos trabajos que devuelven al intérprete de Tocar madera, Frío o Sangre española a la actualidad tras los siete años de silencio creativo transcurridos desde Canciones nuevas (2008) con un nuevo álbum, Casualidades (DeTena Producciones), que se publica el viernes, y un documental sobre su vida.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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