A 11 años de su anterior álbum, León Gieco, figura central de la música argentina, ofrece novedades desde este viernes con la publicación de El hombrecito del mar, disco con el que retoma una trayectoria imponente y lo muestra a la altura de su propia leyenda.
Y escuchando el resultado estético alcanzado en El hombrecito del mar y el elenco que fue capaz de reunir para acompañar esta aventura sonora que urdió junto a Luis Gurevich y que añadió el aporte en producción desde Los Ángeles de Gustavo Borner, es como para darse por hecho, una vez más.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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