El trovador mexicano Alejandro Filio, acusó al guatemalteco Ricardo Arjona de hacer "mucho daño a las generaciones con su música", y a su compatriota Paulina Rubio, de "hacer de su vida un escándalo y andar enseñando las nalgas".
Indicó que ese "es el caso de Arjona" y añadió que el intérprete de Señora de las cuatro décadas "está haciendo mucho daño a las generaciones con su música".
Ricardo Arjona dijo que la obra de Fito Páez es "lamentable", entre otros términos de una dura respuesta del cantautor guatemalteco a la "arrogancia" de una velada crítica que recibió de parte del rockero argentino.
Arjona, quien el año pasado hizo una exitosa y larga gira por escenarios de Argentina, respondió así a declaraciones publicadas la semana pasada por el mismo periódico y en las que Fito Páez señaló al guatemalteco como uno de los símbolos de la "aniquilación cultural" que a su juicio padece este país suramericano.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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