En la foto tomada de la presentación en los jardines de la SGAE (de izquierda a derecha) Xavier Pintanel, (Director de CANCIONEROS.COM), Henry Martínez, Pere Camps (Director del BarnaSants), Joan Isaac y Alejandro Filio.
Objeto de culto es el nuevo disco de Agudélico, nombre artístico detrás del que se esconde Edu Monteagudo. Una de las voces forjadas alrededor de Les Nits de l’Art.
El nombre no concita a las caras largas si no que se trata de un juego de palabras que pretende situar la cadencia portuguesa del fado en el centro de esta propuesta. La voz de Càrol Blavia es la defensora.
El folk, el rock y la canción viajan en el mismo compartimiento de las alforjas de un Xavier Baró a quien le gusta presumir de trovador con sus Flors de Joglaria (Quadrant Records).
Todo un clásico del rock català. Sau lo consagró, pero ha sido su trayectoria en solitario el que lo ha confirmado como un músico integral de la cabeza a los pies.
Al igual que el gran Raimon, las calles blancas de Xàtiva iluminaron su infancia y adolescencia. Pero Feliu Ventura, no ha tenido que combatir una dictadura y ha dispuesto de importantes apadrinamientos como el de Lluís Llach.
Ha sido una de las voces que mejor ha dado la réplica a primeros nombres del pop y la canción peninsulares como han sido Nacha Pop, Miguel Ríos, Revólver, Luis Eduardo Aute o Joaquín Sabina. Pero ella también reclama su emancipación.
Impulsor, alma y motor de múltiples proyectos e iniciativas alrededor de la música popular y tradicional, Jordi Fàbregas (Sallent, 1951) presenta ahora una de sus propuestas más personales.
Emociones por partida doble son las que te procura BarnaSants al juntar en un mismo escenario dos de las voces más nuevas y refrescantes que han surgido desde el panorama de la canción.
Apadrinado por los escuderos de Joaquín Sabina, Pancho Varona y José Antonio Romero, este año ha facturado su quinto disco, Patas arriba.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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