Marina Rossell presenta en primicia en el Festival BarnaSants su nuevo disco Cançons de la resistència, canciones bálsamo y memoria al tiempo en un repertorio de factura bellísima.
El músico fue el resumen de lo que busca Cosquín, del encuentro con la gente, lo popular y elitista de lo tradicional y la vanguardia y de la militancia artística. Junto a él, otros momentos memorables en las noches del miércoles y el jueves.
El resumen de las dos lunas podría ser aquel momento en que cerca de las dos y media de la mañana del jueves (en la sexta noche) Peteco Carabajal descendió desde las populares hacia la platea entre el público, con su guitarra y un puñado de clásicos del folklore.
La artista santafesina Soledad Pastorutti celebró sus veinte años sobre el escenario del festival con una grilla artística que convirtió a su set en otro festival dentro de la cuarta luna.
Y vaya festejo. Con alfombra roja y todo, la cuarta fue la noche en la que Soledad Pastorutti festejaba 20 años desde aquella vez que subió al escenario Atahualpa Yupanqui, vestida de bombachas negras, camisita blanca y chalequito de cuero marrón.
Antes del cumpleaños de Soledad, hubo momentos luminosos en una noche en que cada número le puso condimento a la jornada, más allá del cierre festivo.
Cerca de las 22, ya cumplidas la instancias protocolares del comienzo y la presentación del Ballet Camin sobre el Bicentenario de la Independencia, el esperado regreso de Horacio Banegas se hizo realidad en poco más de media hora de concierto en el que el santiagueño realizó junto a sus hijos Jana y Christian en guitarra y bajo y Franco Giovos en percusión, un muestrario del nuevo sonido de la chacarera, su evolución, desarrollo y origen.
La segunda y tercera luna tuvo fiesta riojana, salteña y cuyana. Romance y remanso, harina y albahaca. Lunas para todos los gustos en Cosquín 2016.
Arrancó la edición 56 del festival de Punilla, con una cartelera donde todos los artistas se destacaron. El punto máximo fue para Jaime Torres y José Luis Aguirre, dos puntas de una historia que vuelve a poner en relieve el folklore de raíz y la canción con compromiso.
Y fue otro momento mágico de la noche.
Ayer jueves dio inicio la vigésimo primera edición del Festival BarnaSants —que hasta el próximo 14 de abril ofrecerá más de cien conciertos— y lo hizo con la reivindicación de la "jota" un género poco valorado y que sin embargo es la "canción de protesta" más antigua y que ha influenciado a toda la música iberoamericana.
Con los santiagueños batiendo un nuevo récord de entradas vendidas, culminó el Festival de Doma y Folklore. Detrás quedaron noches de música y jineteada con algunas polémicas, pero con un saldo a favor, artístico e institucional.
Con la presencia de varios íconos de la provincia, la noche del viernes se pobló de bailarines y cantores que convirtieron al anfiteatro José Hernández en un gran patio de tierra.
Ese Mensaje de Chacarera, de Horacio Banegas, fue una de las obras elegidas por el artista de Frías para la primera parte de su presentación en el Festival de Doma y Folklore, y el hilo conductor de una noche en la que, si vale el término santiagueñidad, hubiese tenido ese título.
El festival de doma y Folklore transita su recta final y cada noche ofrece una sorpresa. En la segunda de más convocatoria, Sergio Galleguillo, La Callejera, 5 Sentidos y Emiliano Zerbini fueron los artistas destacados.
En ese bello poema de Pica Juárez, con una letra en la que muchas veces el griterío y la adrenalina no permiten detenerse, habla de todo lo que la chaya ofrece al corazón de un simple mortal que anda en busca de redimir su alma.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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